Independiente arrancó este primer semestre de 2016 con una cartulina sobre su espalda: “El único grande que no juega Copa Libertadores”. Eso, sumado a los refuerzos que llegaron (Germán Denis y Leandro Fernández) y a la expectativa generada por Mauricio Pellegrino, lo pusieron en un lugar cargado de responsabilidades. Pero un mal funcionamiento y una serie de derrotas lo condicionaron. Está a tres puntos de Central, con quien ya perdió y todavía le falta jugar el clásico como visitante. A favor: todas sus fichas están puestas en el torneo local.
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