A raíz de la visita que realizaron al país el presidente Obama y su familia, cobró singular protagonismo la figura de Noah Mamet; un nombre que quizá resulta completamente extraño para la mayoría, pero que entre políticos, empresarios y diplomáticos es sinónimo de poder y de influencia en la Casa Blanca.
Soltero, de 45 años, extrovertido y con cintura política, Mamet es -desde hace algo más de un año- el embajador de los Estados Unidos en la Argentina. Llegó a ese cargo después de un arduo debate y de intensas polémicas en el Senado norteamericano. Muchos reprochaban que el presidente Obama impulsara para una “embajada sensible” a un hombre de su confianza que no venía del mundo diplomático sino de la atmósfera empresaria.
Antes de desembarcar en la embajada norteamericana en Buenos Aires, Mamet jugaba al golf con Obama casi una vez por semana. Se lo conocía como uno de los principales recaudadores para la campaña que llevó al líder demócrata a su reelección en 2012.
Los republicanos le reprochaban al actual embajador no conocer la Argentina antes de ser nombrado y no hablar bien el español. Fue una designación muy debatida
Nacido en California, en un pueblo pequeño pero “pegado” a Los Angeles, Mamet se graduó en la Universidad de Los Angeles como licenciado en Arte. Pero su “arte” pasó después al mundo de las empresas y las finanzas. Creó una consultora y fue reconocido por su habilidad para relacionarse con los sectores más influyentes de la política y la economía norteamericana.
Su nominación a la embajada fue resistida en Washington. Quienes lo criticaban, decían que no hablaba el español (en realidad lo habla pero con dificultad) y que ni siquiera conocía la Argentina.
Mamet inició su carrera política desde abajo: varios aseguran que fue chofer y hasta guardaespaldas en campañas para cargos legislativos. Trabajó en 1992 para la campaña presidencial de Bill Clinton y colaboró con Hillary en 2008, en su fracasado intento por quedarse con la candidatura a la presidencia. Pero en 2010 lo hizo activamente a favor de la reelección de Obama que se concretó en 2012.
Mamet fundó en 2004 la consultora política-económica Noha Mamet & Associates LLC, en Los Angeles. Además de ser uno de los recaudadores y financistas de la campaña electoral de Obama, integró el Comité Nacional de Finanzas.
El perfil del actual embajador coincide, en todo caso, con el de su antecesora, Vilma Martinez, quien tampoco pertenecía a la carrera diplomática, terreno al que llegó por su compromiso con la campaña demócrata y su empeño como recaudadora de fondos.
El propio Mamet grabó un video en YouTube para presentarse ante los argentinos como embajador de su país. Después de un inicio en esforzado español, pasa rápidamente al inglés para hacer un pantallazo sobre su vida. Se lo ve recorriendo una costanera con fondo de playa para contar que nació en Manhattan Beach, una pequeña ciudad a unos kilómetros de Los Angeles. Cuenta que su padre se hizo conocido como entrenador juvenil de soccer, para enseguida corregirse: “Mejor dicho, fútbol”. Luego intercala en el video varias fotos con Barack Obama, Bill y Hillary Clinton, Madeleine Albright y Mijail Gorbachov, junto a ídolos de otros ámbitos como el cantante Bono y el basquetbolista Magic Johnson.
El último verano, Mamet hizo un viaje pintoresco por la Patagonia. Lo encaró arriba de una Harley Davidson junto a los empresarios argentinos Diego Kolankowsky, Jorge Fernández Moreno y Juan Gabba, entre otros.
Mamet mantiene una fluida relación con la canciller Malcorra y ha tejido sólidos vínculos con líderes políticos y empresarios de la Argentina. Viaja en moto por el país
Las imágenes del viaje en moto fueron publicadas por el propio diplomático en su cuenta oficial de Twitter.
Según los perfiles que se conocen del embajador, considerarlo un hombre rico sin inquietudes políticas sería superficial. Mamet trabajó entre 1995 y 2002 con Richard Gephardt, el líder de los demócratas en la Cámara de Representantes y él mismo un articulador de recaudadores de campaña para candidatos de su partido en todo el país. No le alcanzó, sin embargo, porque dos veces intentó ser candidato a presidente sin lograrlo. Gephardt fue un opositor al Nafta, el acuerdo de libre comercio con México y Canadá, por motivos proteccionistas. Cuando dejó la actividad legislativa, se convirtió en lobbysta de la industria farmacéutica norteamericana y de Boeing e integró el directorio de Ford.
Luego del aprendizaje intensivo con un peso pesado de la política norteamericana, Mamet hizo su propia carrera.
En el final del gobierno de Cristina Kirchner, fue un diplomático de bajo perfil. Se cree, sin embargo, que su protagonismo podría crecer a partir de ahora, sobre todo después del impacto político e institucional que tuvo la visita de Obama a Buenos Aires.
En términos llanos y coloquiales, Mamet definió ayer el vínculo personal que empieza a forjarse entre Macri y Obama: “Hubo mucho química entre ellos y entre sus familias”, destacó el embajador. Y se animó a anticipar que el año que viene los Obama volverán a la Argentina.
En el Gobierno nacional, le adjudican al diplomático un rol decisivo en el apoyo entusiasta y explícito que le dio Obama a la administración macrista. Creen que los informes de Mamet habrían sido claves para el entusiasmo de Obama.
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