Todo Almirante Brown celebraba el triunfo sobre Villa San Carlos. Esa victoria que le hubiera servido para calmar los ánimos, después de una semana convulsionada por la crisis futbolística y la renuncia del entrenador Gustavo Cisneros.
Sin embargo, la fiesta terminó siendo para el Celeste de Berisso, que en el minuto 50 (el árbitro adicionó seis), un cabezazo de Jorge Chiquilito, a la salida de una pelota parada, terminó dándole el empate con sabor a triunfo.
Y sí, el equipo que dirige Osvaldo Ingrao compensó su esfuerzo con aquel gol agónico en el final del encuentro, y demostró una vez más que San Carlos está para cosas importantes en este torneo.
La parada pintaba brava, por lo que significa enfrentar a Almirante Brown, en Isidro Casanova. Y así fue. El Celeste sufrió durante la primera mitad, a tal punto que Gastón Sessa se convirtió en la gran figura de la tarde. Brian Machuca abrió la cuenta a los 19 del primer tiempo. Y a partir de ahí, el local fue más ambicioso, aunque algo desordenado en cuanto a lo táctico.
En la parte complementaria, la Villa pudo exhibir sus antecedentes. Se plantó más adelantado y con el orden que lo caracteriza, sacó adelante un partido “chivo”, complicado, ante un rival que le tiró todo el caminó encima.
San Carlos lo pudo haber empatado antes, con un cabezazo de Miranda que atrapó Migliore. Pero la frutilla del postre llegaría a los 50 minutos, cuando Avalo Piedrabuena lanzó una pelota al área, y Chiquilito, por detrás de todos, puso la cabeza para lograr el empate.
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