El papa Francisco cerró una semana sombría en Europa al presidir anoche una vigilia solemne y dar inicio a las celebraciones de Pascua con un mensaje de esperanza.
El pontífice ingresó con una vela encendida que lo guiaba en la Basílica de San Pedro, la cual estaba en silencio y oscura, al comienzo del servicio de la Vigilia Pascual.
Cuando Francisco llegó al altar, la iluminación del lugar fue encendida en una muestra simbólica de la llegada de la luz después de la oscuridad por la crucifixión de Jesucristo.
Durante la prolongada ceremonia, que concluyó poco antes de la medianoche italiana, Francisco bautizó a 12 adultos de diversas partes del mundo. Los nuevos cristianos a los que bautizó el Papa en la basílica de San Pedro fueron ocho mujeres y cuatro hombres y procedían seis de Albania, dos de Corea y los otros de India, China, Camerún e Italia.
Hoy, el pontífice presidirá la misa dominical de la Pascua y ofrecerá su bendición anual de la temporada.
Francisco tiene previsto emitir un mensaje de esperanza después de las severas condenas que hizo el Viernes Santo y días atrás contra los ataques en Bruselas y otras latitudes perpetrados por extremistas islámicos. En sus declaraciones del viernes en el Coliseo al final de la procesión del Vía Crucis con la que se representa la crucifixión de Jesús, Francisco censuró los “actos terroristas cometidos por seguidores de algunas religiones que profanan el nombre de Dios y que utilizan el santo nombre para justificar su violencia sin precedentes”.
LA LUZ DE LA VIDA
En su mensaje de Vigilia. el Papa explicó que la esperanza cristiana no es “simple optimismo, y ni siquiera una actitud psicológica o una hermosa invitación a tener ánimo” sino salir de si mismo y entregarse a Dios.
Les dijo que la resurrección de Dios les invita “a llevar el anuncio de Pascua, a suscitar y resucitar la esperanza en los corazones abrumados por la tristeza, en quienes no consiguen encontrar la luz de la vida”.
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