Los robos en casas ocurren a veces cuando sus dueños apenas se mudan. Otras, cuando pasaron varios años de calma que se quiebran por un asalto. Esta vez, le tocó a un muchacho que todavía no se mudó a su nuevo domicilio, porque aún está en obra.
Tres ladrones caminaban por La Granja, discretos. No habían llamado la atención de nadie y no daban señales de lo que estaban por hacer. Pero de repente vieron a un par de jóvenes que trabajaban en una casa en construcción y fueron directo a abordarlos. Su labor se cortó con las amenazas.
Los delincuentes actuaron en 518 y 138, ayer alrededor de las 15.30. Con las armas que empuñaban amenazaron a todos y los enviaron hacia el interior del terreno donde se levanta la obra. No necesitaron romper o forzar ningún acceso.
Desde luego, estaban interesados por los elementos de valor que hubiera ahí. No les importó llevar las caras destapadas. Tenían alrededor de 25 años, por lo que pudieron calcular las víctimas.
“No nos pegaron ni nos encerraron”, destacaron los jóvenes que padecieron la maniobra, durante un diálogo breve con este medio en ese lugar.
El interés que tenían los delincuentes fue que nadie notara desde la calle lo que estaba pasando. Por eso los condujeron a todos a un sector lateral, medio oculto de la vista externa. De todas formas, no trascendió el testimonio de ningún vecino que haya sido testigo de lo que ocurría. Tuvieron que ser los damnificados quienes llamaron al 911 pidiendo ayuda.
una moto y un auto
La casa, sin terminar, tenía pocas cosas de valor para que se robaran. Los delincuentes, entonces, prefirieron ir por los vehículos del dueño de la vivienda y de sus allegados.
Así fue que se llevaron un auto Chevrolet Corsa y una moto de marca Suzuki y 125 cilindradas. En ambos rodados se repartieron para la huida.
Conscientes de que la policía les estaría pisando los talones, los delincuentes decidieron abandonar el auto en el medio de la fuga.
Entonces, el Corsa fue encontrado a unas 10 cuadras del lugar del asalto, según dijo su dueño. Para su fortuna, no se le veían roturas ni daños. El hallazgo del vehículo fue parte del expediente que se abrió en la comisaría a partir de este episodio.
La moto, en tanto, era buscada en distintos operativos realizados por ese barrio y los aledaños. Lo mismo para los prófugos, tal vez captados en las cámaras de monitoreo que vigilan la avenida 520.
Una mezcla de confusión y enojo era lo que se veía en las caras de los afectados por el robo, que apenas pudieron rescatar la recuperación del auto.
Como esto les pasó antes de mudarse a La Granja, es muy poco lo que conocían de antecedentes delictivos del barrio. Otros vecinos de más años allí no se mostraron sorprendidos por este nuevo caso de inseguridad.
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