Un terrorista suicida talibán con bomba se inmoló ayer en un parque público en la ciudad de Lahore (este de Pakistán), en un hecho que dejó al menos 65 muertos y 300 heridos, en su mayoría mujeres y niños. La explosión ocurrió en el estacionamiento del Parque Gulshan-e-Iqbal, frente a la puerta de salida y a pocos metros de hamacas para niños. El lugar es un destino popular para los miembros de la comunidad cristiana, muchos de los cuales habían ido ayer a celebrar la Pascua. Pakistán, un país de 190 millones de personas y que tiene capacidad nuclear, enfrenta la violencia de insurgentes del Talibán (que se adjudicó el brutal atentado), bandas criminales y grupos sectarios. Punyab es la provincia más grande y con mayores riquezas.
Testigos dijeron que vieron partes de cuerpos desperdigados en el estacionamiento una vez que se asentó el polvo por la explosión. “Cuando se produjo la explosión, las llamas eran más altas que los árboles y vi cuerpos volando por el aire”, relató Hasan Imran, de 30 años. Desde el gobierno provincial de Punyab se informó que los muertos eran más de 60. “Hay más de 280 heridos, mucha gente está siendo atendida y tememos que la cifra suba considerablemente”, se indicó.
Las autoridades policiales de la zona en la que se ubica el parque confirmaron que la mayor parte de los muertos y heridos eran mujeres y niños.
La facción talibana Jamaat-ul-Ahrar se adjudicó el ataque. “El objetivo eran los cristianos”, señaló un portavoz talibán. “Queremos enviarle al primer ministro Nawaz Sharif el mensaje de que hemos entrado en Lahore (...) No va a poder detenernos. Nuestros atacantes suicidas continuarán con los atentados”. Imágenes de televisión mostraron a mujeres y niños parados en gigantescos charcos de sangre, llorando y gritando, y a oficiales de agencias de rescate, policías y civiles llevando a los heridos a ambulancias y autos particulares.
Militantes islamistas en Pakistán han atacado a menudo a cristianos y otras minorías religiosas en la última década. Muchos cristianos acusan al gobierno de no interesarse en protegerlos, y subrayan que solamente brinda sus condolencias una vez que se producen los hechos pero hace poco para impedirlos. En 2014, Pakistán lanzó una ofensiva contra el Talibán y combatientes yihadistas asociados en la región de Waziristán del Norte, buscando privarlos de las zonas de refugio desde las que lanzan ataques en Pakistán y Afganistán.
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