Gracias al desarrollo de la biometría, en un futuro cercano podrá prescindirse de las fastidiosas y olvidadizas claves numéricas y contraseñas para cerrar una compra o realizar operaciones bancarias, para las que bastarán las huellas dactilares o los latidos del corazón como identificación del usuario.
Esta técnica pionera en medios de pago se comenzó a utilizar en Países Bajos y Estados Unidos el pasado otoño a través de programas piloto, y las previsiones son que este servicio esté disponible a mediados de 2016 para las instituciones financieras en Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, mientras que el lanzamiento mundial se produciría en 2017.
Las compañías dedicadas a los medios de pagos y algunas entidades bancarias ya están trabajando con la biometría, o lo que es lo mismo, el estudio de métodos automáticos para el reconocimiento único de humanos basados en uno o más rasgos físicos o conductuales intrínsecos del individuo.
La utilización de estos rasgos únicos de cada persona se plantea como la solución ideal para hacer desaparecer los miles de password que es necesario recordar.
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