El primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, juró combatir a los autores de ataques terroristas como el atentado masivo contra cristianos que festejaban la Pascua en la ciudad oriental de Lahore el domingo y que dejó 72 muertos y 300 heridos. El ataque suicida puso de manifiesto la capacidad de los milicianos para realizar grandes ataques a pesar de meses de ofensiva del gobierno en su contra, así como la posición precaria de la- minoría cristiana en el país.
El atentado fue reivindicado por una facción escindida de los talibanes paquistaníes que ha jurado lealtad al grupo yihadista Estado Islámico (ISIS).
Mientras tanto, en la capital del país, Islamabad, hubo disturbios en la segunda jornada de protestas de extremistas iniciadas el día anterior en torno al Parlamento y otros edificios importantes del centro de la ciudad. Los manifestantes incendiaron autos, exigiendo que las autoridades impongan la Sharia o ley islámica. El ejército siguió ayer en las calles en torno al Parlamento y edificios destacados de la ciudad.
TRES DIAS DE LUTO
El ataque del domingo se produjo en un parque repleto de familias. Entre los muertos había muchas mujeres y niños. Ayer empezaron los tres días de luto oficial por el atentado. Aunque el grupo talibán escindido, conocido como Jamaat-ul-Ahrar, afirmó que su objetivo eran los cristianos, la mayoría de los muertos en Lahore eran musulmanes que también estaban en el parque por el día feriado. El lugar es un punto muy popular del centro de Lahore.
Catorce de los muertos fueron identificados como cristianos y 44 como musulmanes, según las autoridades. Otros 12 cuerpos están aún sin identificar.
Ultimamente los partidos islamistas habían amenazado con realizar grandes manifestaciones contra lo que consideran las posiciones pro occidentales del primer ministro Sharif. También denunciaron un proyecto de ley en la provincia de Punjab que prohíbe la violencia contra las mujeres.
Semanas antes, Sharif reconoció oficialmente varias festividades de las religiones minoritarias del país como el Holi de los hinduistas y la Pascua cristiana.
El jefe del gobierno calificó a los autores del ataque de “cobardes” y juró derrotar la “mentalidad terrorista”. La bomba que portaba el suicida identificado como Mohammed Yusuf, conocido reclutador de milicianos, era un artefacto tosco de fabricación casera lleno de rulemanes, diseñada para causar el máximo daño a las víctimas.
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