Falleció Alicia Elvira Berrhau de Terzaghi, una figura destacada en los ambientes culturales platenses.
“Beba”, como se la conocía, nació en La Plata el 30 de septiembre de 1928 y fue la mayor de tres hijos del matrimonio de Elvira y Juan Berrhau. Cursó los estudios en el Colegio Inmaculada, donde obtuvo su diploma de maestra con excelentes calificaciones. Esa vocación docente la acompañó toda su vida, junto con su pasión por el arte en sus diversas manifestaciones.
Con 18 años comenzó a dar clases de piano, para iniciarse, apenas un tiempo después, como maestra en la escuela rural Nº 92 de Gorina. Desarrolló luego su labor como directora e inspectora de Educación Primaria en distintos establecimientos educativos de la Provincia.
Dueña de un espíritu inquieto, introdujo, para la estrategia de enseñar, las más modernas herramientas didácticas, hasta culminar su trayectoria docente como coordinadora de Tecnologías de Comunicación Aplicadas a la Enseñanza. Resultó una pionera en este campo, participando en la organización de la “escuela del aire”, un sistema innovador que alfabetizó a cientos de bonaerenses, a distancia, a través de la radio.
Retirada del terreno de la pedagogía, se volcó a la museología y cumplió, especializándose en esa disciplina, una valiosa tarea en distintos museos de la Ciudad. Su activa participación en la Asociación de Amigos del Museo Dardo Rocha la llevó a formar parte del equipo de antropólogos y profesionales que realizaron los trabajos de exhumación de la Piedra Fundamental de La Plata, en el marco de la celebración del Centenario de la Ciudad.
Fue, asimismo, protagonista insustituible en la creación del Museo de Instrumentos Musicales de la UNLP, a partir de la recuperación de las piezas de la colección donada por Emilio Azzarini y con la adquisición posterior de la casa donde funciona el Museo. También fue cofundadora de la Asociación de Amigos de esa institución, de la que fue la primera presidenta. Desde la entidad impulsó eventos culturales y programas de respaldo a la formación de jóvenes músicos, cantantes y compositores. Su propio hogar se abrió en múltiples ocasiones a la realización de conciertos y otros encuentros artísticos.
En sus últimos años se inclinó al ceremonial social y la cultura gastronómica y dictó cursos y conferencias . Su gusto por la cocina francesa y el arte de compartir su mesa, hicieron de ella una anfitriona inigualable.
Compartió con su marido, Raúl Terzaghi, 70 años de vida, y tuvo tres hijas: Marila, Cristina y Cecilia; nueve nietos y once bisnietos. Su familia, a la que se dedicó por entero, significó la mejor de sus obras.
Fue, en definitiva, una mujer de pisada fuerte; gestos cálidos y amables; poseedora de un aura inolvidable; y una trabajadora de la cultura incansable que deja un legado imperecedero.
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