Aunque en los últimos años nuestro país ha avanzado en la regulación del contenido de sodio que utiliza la industria alimentaria, todavía un 70% de la sal que consumimos los argentinos se encuentra oculta en los alimentos procesados, en cuya elaboración suele incorporarse como saborizante y conservante.
Así lo resalta un informe difundido esta semana por la Fundación Interamericana del Corazón Argentina, según el cual los alimentos con mayor contenido de sal son las salsas y los productos untables (867mg de sodio cada 100g de producto), las carnes y los derivados (750mg/100g), los quesos (653mg/100g), los snacks y aperitivos (644mg/100g), y las comidas rápidas (341mg/100g).
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