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Fuerte impacto en la escena política

Por Redacción

La declaración del ex hombre fuerte de la SIDE Antonio “Jaime” Stiusso en la causa que investiga las aún no esclarecidas circunstancias de la muerte del fiscal Alberto Nisman provocó un impacto político de magnitud. Y como consecuencia de ello, podría tener efectos en el expediente, que pasaría a la Justicia federal bajo la presunción de que fue un asesinato.

La reaparición de Stiusso tras un año en el que estuvo fuera del país, debido a que el anterior gobierno nacional lo consideró como su enemigo tras el deceso de Nisman, también podría derivar en la reapertura de la denuncia que el fiscal especial de la causa AMIA hizo contra Cristina Kirchner y varios de sus funcionarios por encubrir el atentado terrorista de 1994.

Esas eran ayer las dos conclusiones más importantes que sacaban miembros del Poder Judicial que mantuvieron vivo el reclamo por el esclarecimiento de la muerte de Nisman, desde aquella multitudinaria marcha que convocaron el año pasado hasta los actos recientes al cumplirse un año de su fallecimiento. Entre ellos hay jueces y fiscales de distintos fueros.

De todos modos, en los tribunales federales de Comodoro Py -donde recaería la causa tras la declaración de incompetencia de la jueza Fabiana Palmaghini- advertían que el expediente es una verdadera brasa caliente para cualquier magistrado o fiscal del fuero, no tanto porque conocían a Nisman sino por las fuertes presiones políticas que existen en torno al caso.

La reaparición de Stiusso también podría derivar en la reapertura de la denuncia que Nisman hizo contra Cristina Kirchner

De hecho, el kirchnerismo salió a decir -por medio del ex secretario de la Presidencia Oscar Parrilli- que la declaración de Stiusso es parte de una operación de inteligencia para poner a Cristina Kirchner en el banquillo de los acusados. Mientras que el presidente Mauricio Macri dijo ante la Asamblea Legislativa que esperaba que la Justicia dilucide la muerte de Nisman.

En este contexto, queda claro que el cambio en el signo político del gobierno nacional y la consecuente modificación de los objetivos estratégicos de los organismos de inteligencia tienen a esta causa como un emblema. En buena medida, porque el desempeño de algunos ex funcionarios, como Sergio Berni, siguen generando dudas por su falta de transparencia.

El ex secretario de Seguridad nacional estuvo en la escena del hecho investigado –el departamento de la torre Le Parc, en Puerto Madero- la noche en que apareció el cadáver de Nisman. Y la jueza Palmaghini acaba de advertir que el ex funcionario pudo haber “contaminado” el ambiente, dado que estaba embarrado, como él mismo lo admitió.

Por si fuera poco, la magistrada también denunció a la fiscal de la causa, Viviana Fein, por no haber incluido en el acta de la primera declaración de Stiusso –tomada en 2015, antes de su salida del país- que había relacionado la muerte de Nisman con su actividad vinculada al expediente de la AMIA. Fein dijo ayer que “Jaime” refrendó el documento de su declaración.

En medio de esta situación confusa, que no contribuye a despejar las dudas que genera esta causa, deberá declarar en los próximos días otro ex agente de la SIDE, Alberto Massino, quien tenía contacto con Nisman en enero del año pasado, en los días previos a su muerte. Las internas en la central de inteligencia -ahora llamada AFI- estaban a la orden del día.

Tanto, que un sector mantenía un contacto fluido con la inteligencia militar controlada por el general César Milani, quien fue adquiriendo poder en ese rubro como parte de una estrategia del gobierno kirchnerista para restarle influencia a Stiusso. Eso ocurrió luego de que la ex presidenta iniciara un acercamiento a Irán, que terminó con la firma del memorando.

En su declaración ante Palmaghini, de la que trascendieron algunos fragmentos, Stiusso dijo que Cristina Kirchner le ordenó a la SIDE en 2012 que deje de aportar información a la oficina de Nisman sobre la causa AMIA, específicamente sobre la “pista iraní”. Pero el fiscal continuó abonando esa línea de investigación, con datos que el propio Stiusso le había acercado.

LA QUERELLA

Finalmente, en diciembre de 2014 Stiusso fue “jubilado” por el gobierno kirchnerista, un mes antes de la muerte de Nisman. Ahora, su reaparición convalida la posición de la querella encarnada por la jueza Sandra Arroyo Salgado -ex mujer de Nisman- sobre la teoría del asesinato, aunque el ex espía no aportó pruebas documentales, según dijo su abogado.

Entre las dudas que permanecen abiertas, también se encuentra la situación del ex asistente de Nisman, Diego Lagomarsino, quien proveyó el arma con la que –según está comprobado en el expediente- se disparó en la cabeza del fiscal. Aunque en las manos de Nisman nunca se hallaron los restos de pólvora que hubieran acreditado la difundida hipótesis del suicidio.

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