Villa Castells, un barrio señalado nuevamente como un foco propicio para la delincuencia, volvió a ser el escenario de un robo armado. Se trató de un intento de entradera, sufrido por una chica que no se resistió. Por algún motivo incierto, los ladrones decidieron no entrar en la casa y se escaparon rápido con algunos elementos de valor.
A las 21.30 del martes, una joven de 24 años volvía a su casa de 8 entre 504 y 505 en su auto. Había alcanzado a entrarlo en la cochera y estaba a punto de cerrar el portón. Pero cuando miró por el retrovisor le llamó la atención una figura que se dibujaba entre la oscuridad nocturna.
Era uno de los dos motochorros que estaba pasando por esa cuadra y vieron su oportunidad servida. Fueron lo suficientemente discretos para que no los descubrieran, y lo bastante enérgicos como para infundirle miedo a la víctima.
“Me apuntó con un arma y me empezó a pedir plata. Le di todo lo que tenía, las llaves del auto y una mochila con mi billetera y ropa”, contó ella.
La chica sólo tenía la intención de dejar que el ladrón se llevara todo. El habría podido, entonces, llamar a su cómplice y meterse en el domicilio para seguir buscando el efectivo que tanto pedía.
Pero al parecer se trató de un asaltante de paso, porque sólo se demoró un minuto más. En ese tiempo le volvió a repetir a la víctima que buscaba dinero, y le volvió a apuntar con algo similar a un revólver.
Del otro lado, dentro de la casa, la madre de la chica se había dado cuenta de lo que pasaba: tenía tanto miedo que no podía ni moverse para intervenir o pedir auxilio.
Pero al final fue ella quien pulsó la alarma para convocar a la policía y al personal de una agencia de seguridad privada.
A su llegada, los motochorros ya se habían escapado. De acuerdo a un testimonio que circuló en las horas siguientes a este intento de entradera, los ladrones se movilizaban en una moto roja, de la que no se sabe el modelo o marca.
Los agentes de la zona salieron a buscarlos por los alrededores pero su operativo no llegó a buen puerto. La chica asaltada intentó hacer la denuncia en la comisaría de Gonnet, pero la derivaron a un puesto policial de Castells. Tuvo que volver a ir unas horas más tarde: “Cuando fui no había nadie”, señaló.
Fue el primer episodio delictivo que sufrieron en esa casa. A su alrededor, hay un barrio que ya se movilizó varias veces contra los robos.
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