Para recuperar la calma que produce el estrés diario existen una serie de tratamientos naturales que, además de ofrecer una experiencia exótica, aportan hidratación, bienestar, relajación, armonía y equilibrio.
Masajes, manicuras, tratamientos exfoliadores o protocolos de hidratación se convierten en momentos de mimo y placer para las mayoría de las mujeres. Para otras, imprescindibles.
Entre los más exclusivos se encuentras aquellos que contienen ingredientes y esencias exóticas como la caña de bambú, arena de Bora-Bora o baño en leche como lo hacía Cleopatra. Recopilamos algunos de los más interesantes.
Este tratamiento comienza con un masaje reafirmante que combina las manos con terapia de cañas de bambú para drenar y reafirmar el cuerpo. Se completa con un masaje relajante corporal y facial que combina las manos y la aplicación de esferas orientales, que producen un agradable susurro oriental con distintas tonalidades, ayudando a liberar tensiones.
Otro, el de “Secretos del Pacífico” resulta ideal para relajarse y realzar la belleza natural. El tratamiento se realiza con aroma de coco y vainilla, esencias que trasladan a las islas del Pacífico como la Polinesia.
Una experiencia inolvidable para la mente y la piel que comienza con una exfoliación con arena. Después, un baño con aceites esenciales, que acaba con un masaje con compresas calientes. Por último llega una importante hidratación con aceite sagrado.
“Viaje al Amazonas” es otro plan, que se desarrolla en tres etapas. Se inicia en la bañera, donde se realiza un viaje a través de los sentidos que envolverá al cliente en una atmósfera cambiante de luces, aromas y sonidos. Después se continúa con la experiencia de un masaje sincronizado a cuatro manos y se termina con una pequeña siesta en la bañera de flotación.
El tratamiento “Ruta de la seda” traslada desde el Mediterráneo hasta Asia, un ritual que se divide en cuatro etapas. En la primera, Mediterránea, una exfoliación cítrica con toques dulces ayudará a eliminar las impurezas de la piel. En la segunda, se disfruta de la etapa egipcia, con un baño de leche que recrea los míticos baños de Cleopatra. En la tercera etapa, el objetivo es el restablecimiento del equilibrio físico y psíquico a través de aceites específicos. Y la última etapa del viaje concluye con China, una sedosa envoltura de germen de arroz.
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