El ex ministro de Planificación Julio De Vido quedó sujeto a investigación por su eventual responsabilidad en la tragedia ferroviaria de Once, donde murieron 51 personas, que fue consecuencia del desinterés “criminal” de empresarios, omisiones de máximos funcionarios e inexplicables errores que cometió el conductor de la formación.
Así se desprende de los fundamentos del fallo que dieron a conocer ayer los jueces del tribunal oral federal número dos, Jorge Tassara, Jorge Gorini y Rodrigo Giménez Uriburu, a lo largo de casi 1.500 páginas.
Los empresarios responsables de Trenes de Buenos Aires (TBA) y firmas satélites conformaron un conglomerado “criminal”, cuya resultante fue el “deplorable estado de mantenimiento” de los trenes.
Así, permitieron que las formaciones prestaran “servicio en un deplorable estado de mantenimiento que afectaba las condiciones de confort y especialmente de seguridad en que se prestaba el servicio”.
El fallo refutó que el tren que se estrelló en el andén número 2 de la estación de Once el 22 de febrero de 2012, y provocó el mayor desastre ferroviario en la historia argentina, hubiese estado en buenas condiciones y que la falta de frenado se debiera exclusivamente a un error humano del motorman Marcos Córdoba.
MAYOR RIESGO
La falta de mantenimiento “produjo un incremento indebido del riesgo propio de una actividad particularmente riesgosa” y ello se potenció por las omisiones en controlar la situación en que incurrieron los ex secretarios de Transporte Juan Pablo Schiavi y Ricardo Jaime, condenados a ocho y seis años de prisión.
Los funcionaros no fueron sólo negligentes o ineficientes, sino que “emplearon las artimañas burocráticas a su alcance para obturar toda posibilidad de que se adoptara alguna medida para evitar” el estado de virtual abandono en que los empresarios habían sumido a las formaciones, advirtió el fallo.
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