Por EDUARDO TUCCI
OPINION
Messi se las compuso para disimular las imperfecciones en un equipo al que precisamente se le exige más porque, entre otras cosas, tiene al mejor del planeta. Está claro que Leo ha sido decisivo para impulsar el relanzamiento de una Selección que venía a los tumbos y que al talento no hay piso que se le resista: en un campo de juego impresentable con más arena que césped, transmitió tal sensación de superioridad que al rival sólo le quedó rendirse.
La Selección sumó de a tres y entusiasmó solamente por momentos, aún frente a un adversario lleno de flaquezas. Las mejores pinceladas estuvieron a cargo otra vez de la Pulga, que ya había sido fundamental frente a la dificultad mayor que significó Chile.
No caben dudas acerca de que su presencia ha resultado fundamental para apuntalar el relanzamiento del equipo, ayudando a descomprimir las tensiones originadas por un comienzo de Eliminatorias poco feliz.
Así se hizo realidad la posibilidad de sumar seis sobre seis en las dos fechas que marcaron el comienzo de la agenda 2016 del equipo nacional, en coincidencia con el regreso del conductor argentino después de las ausencias marcadas por una lesión que preocupó a todos.
Y este presente ayuda para esperar con más confianza lo que significará el próximo gran desafío del equipo nacional: la Copa América Centenario a disputarse en Estados Unidos.
Con o sin pelota, Leo se las compuso para encabezar la búsqueda constante del arco boliviano y dejó abierto un camino esperanzador para el futuro en el que el Tata Martino deberá consolidar un estilo definitivo para el equipo.
Para no desentonar con los antecedentes, el coleccionista de récords, marcó de penal y alcanzó los 50 tantos con la camiseta de la Selección, lo que lo dejó a pocos pasos de Gabriel Batistuta, el histórico artillero que gritó 54 veces con la albiceleste.
Hay que recordar que los goles de la Pulga ya habían revolucionado la Liga de España y la Liga de Campeones al superar marcas históricas que pasaron al recuerdo.
La presencia de Messi resultó fundamental para apuntalar el relanzamiento de la Selección, ayudando a descomprimir las tensiones originadas por un comienzo de Eliminatorias poco feliz
En esta tendencia de modificar archivos y voltear récords, Messi arrancó un 2016 a toda orquesta a punto tal que parecería presentarse más positivo que el inolvidable 2012, cuando con 91 festejos superó los 86 goles que le habían permitido a Gerd Müller ser el máximo anotador por arios años.
En lo que va de este año, el rosarino lleva 25 anotaciones en 22 partidos, una marca superior a los 22 impactos que había logrado a esta misma altura en 2012 y el sábado podría alcanzar los 500 tantos como profesional si marca en el clásico español.
Sobre la Selección, si bien es cierto que queda mucho por mejorar, las dos últimas actuaciones marcaron una superación respecto del opaco comienzo camino a Rusia 2018, cuando de los seis primeros puntos en juego apenas sumó uno, sin goles a favor. En las cuatro presentaciones siguientes recolectó diez unidades y en este cambio sobresalió una presencia decisiva: lejos, Messi fue lo mejor que nos dejaron los dos exámenes que debió sortear el equipo del Tata Martino.
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