ROMA.- Un alto dignatario del Vaticano prometió poner fin a la ola de suicidios en su Australia natal causada por el escándalo de abusos sexuales de religiosos. Lo hizo después de recibir a víctimas de los abusos y de reconocer que no actuó en reacción a las denuncias realizadas hace décadas. El cardenal George Pell (74), principal asesor financiero del papa Francisco, se reunió ayer con víctimas australianas de abusos que viajaron a Roma para presenciar sus cuatro días de testimonio por video ante la Real Comisión Australiana. Ésta investiga cómo la Iglesia católica y otras instituciones actuó ante casos de abuso sexual a menores por parte de curas.
Después de salir de la reunión, Pell leyó una declaración en la que prometió ayudar a su ciudad natal de Ballarat a recuperarse después de numerosos suicidios de víctimas de pedofilia. Manifestó su esperanza de que la ciudad de 100.000 habitantes pueda llegar a ser algún día “un ejemplo de ayuda práctica para los perjudicados por el flagelo del abuso sexual”. “Un suicidio ya es demasiado. Y ha habido muchos suicidios trágicos”, dijo Pell a la prensa.
ABUSOS Y SUICIDIOS
Ballarat, una ciudad de profunda raigambre católica en el estado australiano de Victoria, ha padecido una experiencia devastadora con el escándalo sexual. Los testimonios ante la Real Comisión revelaron cómo algunos sacerdotes en la orden religiosa de los Christian Brothers, en particular, vejaron a docenas de niños en sus escuelas entre las décadas del 60 y el 80. Pell fue convocado a responder preguntas sobre su período como sacerdote en Ballarat y obispo auxiliar en Melbourne. Durante cuatro días, el cardenal respondió preguntas de la comisión y de abogados de las víctimas. En la rueda final, Pell admitió que no actuó de inmediato cuando un alumno le denunció un supuesto abuso en 1974. Explicó que era un sacerdote joven cuando el estudiante del St. Patrick’s College en Ballarat le dijo que el maestro Edward Dowlan, de los Christian Brothers, “se estaba comportando mal con chicos”. Pell dijo que transmitió la inquietud al capellán. Dowlan fue removido de la escuela pero siguió abusando de niños como maestro de otras escuelas hasta 1985. “Hoy, con 40 años de experiencia, acepto que debí haber hecho más”, concluyó.
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