En una reciente nota de opinión publicada en un matutino porteño por el experto de la Asociación Argentina de Presupuesto (Asap), Ariel Melamud y el especialista Guillermo Rozenwurcel se analizan las últimas medidas económicas del gobierno nacional, como la eliminación de retenciones a las exportaciones industriales.
Para los autores, esta medida afecta la equidad distributiva, ya que perjudica el poder adquisitivo de amplios sectores de la población al incrementar los precios de los alimentos.
Por ello, consideran necesario reemplazarlo por un impuesto que se aplique directamente sobre los recursos que generan las rentas extraordinarias.
Tal como presentan en su reciente investigación Tributación sobre los Recursos Naturales en Argentina, los derechos de exportación a los productos agropecuarios deberían reemplazarse por el impuesto a la propiedad de la tierra.
PROGRESIVIDAD
De acuerdo al trabajo este impuesto es progresivo desde el punto de vista de la distribución, pero es a la vez muy superior a las retenciones desde el punto de vista de la eficiencia, ya que grava al recurso que es la fuente de las rentas extraordinarias y penaliza a los propietarios que mantienen improductivo ese recursos.
Según los autores en el último decenio la carga impositiva que los argentinos tuvimos que pagar alcanzó niveles históricos sin precedentes.
La mejora en la administración tributaria fue un hecho positivo: si queremos tener un país en serio, con bienes y servicios públicos en cantidad y calidad adecuados, tenemos que combatir la evasión y lograr niveles de presión impositiva del orden de los alcanzados.
También es un hecho, no obstante, que la magnitud del gasto público en el mismo período fue desmedida y que su calidad dejó muchísimo que desear en materia de provisión satisfactoria de bienes y servicios públicos.
Del mismo modo, por el lado de los ingresos, la estructura tributaria mantuvo su carácter fuertemente regresivo en términos distributivos. El peso del IVA y demás impuestos indirectos debe ser reducido; el impuesto a los ingresos debe volverse mucho más progresivo y alcanzar otras fuentes de renta, estiman los autores.
Es así que una reforma tributaria profunda aún está pendiente y su debate y la búsqueda de acuerdos para llevarla a cabo debe incorporarse a la agenda pública imperiosamente, concluyen.
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