A diario quienes conducen un transporte público, como colectiveros y taxistas, están expuestos a un trabajo de fuerte carga emocional que, según explican especialistas, está signado por el estrés crónico por distintas razones: los horarios a cumplir, que muchas veces son muy exigente y se convierten en una mochila a la hora de circular en el enrevesado tránsito platense; la inseguridad a la que están sometidos, que a diario a llevado a los choferes a tomar medidas de fuerza para exigir mayor vigilancia a sus respectivas actividades; el destrato de los pasajeros y la falta de descansos en su tarea, para reponerse de cada recorrido.
Expertos han señalado que esos factores perturban la atención y facilita distracciones sino se descansa y controla la ansiedad.
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