Luego del dramático asalto a su casa, y mientras avanza la investigación para determinar qué hay detrás del misterioso episodio en el Grand Bell, Julio Garro se reunió con EL DIA para hablar sobre el desafío de gestionar la Comuna. Luego de una transición a la que calificó como “difícil”, el nuevo intendente de Cambiemos explicó cuáles fueron las mayores dificultades de este primer tramo al frente de la administración, especialmente la de la recolección de residuos, y planteó además los principales ejes hacia el futuro en la Ciudad.
Si tiene que hacer un balance de estos primeros meses de asumido, ¿cree que el tema de los residuos es el principal déficit de la gestión?
Sí, porque es lo que salimos a ordenar. Nosotros quisimos transparentar un sistema. La consecuencia de esto es que se nos ensució la Ciudad más de lo que se debió haber ensuciado. Nada es gratis: no podemos transparentar la corrupción, cortar con los excesivos montos que se les pagaba a las cooperativas para que esa plata vuelva a la gente, sin pagar un costo.
¿Por eso firmó la adenda de ampliación del convenio con Esur? .
Esur se hará cargo de 2 mil cuadras de la periferia que no cubría y de los residuos no habituales y la bolsa verde, que son trabajos que hacían las cooperativas, y durará un año hasta que termine el convenio y se llame a licitación. Para entonces tenemos la idea de dividir a la Ciudad en zonas y hacer participar a varias empresas. El compromiso ahora es el de un esquema sólo con Esur, haciéndome cargo de que puede salir mal, pero estoy seguro de que va a salir bien, porque lo vamos a controlar, a poner en valor, a hacer las cosas como hay que hacerlas desde la gestión sin mirar para otro lado.
¿Este cambio de modelo se da porque Usted considera que el sistema del cooperativismo no es eficiente para la recolección?
Hay varios temas. Se trata de un sistema que está por fuera del sindicato, que es “ilegal” entre comillas desde lo laboral. No hay que olvidar que la Municipalidad no contrata a los cooperativistas sino que contrata a las cooperativas. Yo no digo que eso funcionase mal, a lo mejor funcionaba medianamente bien o bien. El problema que había y que hay ahora es que los presidentes de esas cooperativas que hacían convenios con el municipio eran personas de la política, con pertenencia política de la gestión anterior. Y en esa pertenencia, el trabajo no es el adecuado. Entonces, hoy reordenar ese sistema de la política con una nueva gestión es muy complejo porque el lazo que quedó entre el trabajador y la política es algo muy difícil de romper. Hoy todavía los cooperativistas piensan para su interior que este trabajo se lo deben a otro, no al municipio. Y ahí empieza el trabajo más desganado, se acentúa el incumplimiento, muchas veces les dicen que no vayan a trabajar para que a la gestión entrante no le vaya como le tiene que ir.
¿Sintió que en su gestión hubo una especie de sabotaje en algunas áreas?
El tema de las luminarias es un ejemplo: a mí me llamaban por teléfono y me decían que en cinco minutos mire la Plaza Moreno, la miraba y se apagaba. Y me llamaba una voz y me decía “ahora en un rato se prende”, y se prendía. Eso también estaba manejado por una cooperativa. Insisto, más allá del servicio que se prestaba, que por ahí era bueno o semi bueno, nos empezaron a condicionar la gestión desde la política. No los cooperativistas, sino desde la política. Con los semáforos nos pasó lo mismo. Desde una computadora los apagaban, porque había un software que tenía claves y con una tecla lo podían hacer. Y volvía de pronto cuando alguien se comunicaba. Ese esquema, al principio, te asusta. No pienso ir contra el cooperativista porque de hecho lo vamos a poner en valor, pero la idea es que la gestión tenga injerencia en el funcionamiento de la Ciudad. No podemos vivir condicionados porque hay una gestión que se terminó y comienza otra.
¿Qué va a hacer con las cooperativas?
Vamos a mantenerlos y a mejorarles su condición. Antes cobraban en negro o con un sobre, por delegaciones, donde por el comportamiento o pertenencia política con las delegaciones, cobraban diferente, a discreción. Era un condicionamiento pleno y permanente. Lo que hicimos nosotros es mantener a todos los que cobraban más de $4.500, por ejemplo los bolseros de los camiones cobraban $8.000, pero equiparamos al resto en $3.500 como mínimo. Todavía tenemos muchos problemas porque cuando van a cobrar al Ente del Ex Banco Municipal, a dos cuadras los están esperando para pedirles una parte. Siguen los punteros dando vueltas. Por otra parte, antes en la calle se veían cooperativistas por todos lados y ahora no los vemos. Por eso estamos trabajando ahora fuertemente en poner un planillero por delegación para que cumplan los horarios. El que trabaja tiene derecho a cobrar un sueldo y el que no trabaja, no. No puede haber tan alta tasa de ausencia, porque cobran y la gente con razón dice “la Ciudad está sucia”. Además, los vamos a bancarizar, a darles un uniforme e indumentaria de seguridad y habilitarles un 0800 para que hagan consultas médicas las 24 horas. Van a tener cosas que antes no tenían, y eso que el gobierno que se fue era peronista.
¿Le molestan algunos planteos que hicieron algunos sectores de Cambiemos sobre la gestión?
A mí me gusta que opinen. Me junté con los concejales, hablo con la UCR, ellos también están de acuerdo con transparentar el sistema de cooperativas y estuvieron siempre. Pero a veces cuando a uno no le toca ser intendente y está sentado en este sillón pensando en qué es lo mejor para los platenses, es complicado. Yo acepto que haya personas que puedan no compartir la determinación de ir a un esquema de una empresa. Pero estoy hablando de ir a este esquema sin despedir a nadie, cambiando plata que se gastaba en un sistema que para mí no me iba a funcionar bien. En el municipio había 96 cooperativas y se gastaban $56 millones por mes. Hoy hay 30 y hemos reducido a más del 60% lo que se gastaba. Entonces, yo también hago una pregunta a la otra gestión: ¿Cómo se pagaban esa plata y nosotros sin despedir a ningún cooperativista tanto menos? Después discutamos si a mí el sistema de cooperativas me está funcionando o no, ese es otro tema. Pero hablemos de por qué salía tanto y por qué sale menos ahora. Insisto: no se despidió a ningún cooperativista. Nunca hubo 5.000 cooperativistas marchando en la puerta del municipio, ni 1.000 tampoco. Simplemente se les cortó el cordón umbilical que los tenía de rehenes. Nos encontramos con un municipio endeudado, ordenamos las cooperativas, corrimos detrás de los sabotajes, atrás de las amenazas en las delegaciones, con los tanques de los vehículos llenos de agua para que se fundan... ¿Cómo no vamos a tardar dos meses en poner al día las luminarias y la recolección? En el afán de querer solucionarlo, uno se lo agarra con su equipo pero la verdad es que nos dábamos vuelta y no encontrábamos ni una bordeadora.
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