Empiezan las clases y los chicos necesitan reorganizarse, no sólo con la escuela sino también con las actividades extracurriculares. Especialistas advierten sobre la importancia de ayudarlos a organizar la agenda con suficientes actividades para mantenerlos estimulados sin sobrecargarlos y agobiarlos.
“Es importante que los chicos tengan una actividad extra curricular, pero no debe implicarles una presión excesiva. Hay nenes que van a deporte, taller, idioma... es demasiado. Es bueno que los chicos tengan las tres cosas, pero cuando todavía no están adaptados a la escuela les cuesta organizarse y no encuentran tiempo para los deberes”, dice la psicopedagoga y maestra particular María Inés Mazza.
La especialista plantea que los chicos tienen que tener todos los días una o dos horas libres para realizar los deberes de la escuela. En cuanto a las actividades extra curriculares advierte sobre la importancia de que ellos elijan cuáles serán.
“A veces los padres se olvidan que los chicos recién se están conociendo a sí mismos y todavía no saben qué es lo que les gusta, por eso es importante que prueben y que los adultos no se enojen si empiezan algo y después quieren cambiar. Ir descubriendo los intereses de cada uno es parte del crecimiento personal”, afirma Mazza.
La psicóloga especialista en infancia Silvia Medina coincide sobre la importancia de que sean los chicos quienes elijan la actividad extra curricular. “Deberían ser recreativas para no generar en el niño otras presiones además de la escuela. Si los padres eligen por ellos lo van a sentir como una sobrecarga y difícilmente la puedan disfrutar”, sostiene. Para la especialista no deberían realizar más de dos actividades extra escolares.
Cada vez más, las agendas de los chicos se parecen a las de los adultos, especialistas advierten sobre la importancia del tiempo libre y del “aburrimiento”, ya que esos momentos serían los más propicios para el desarrollo de la creatividad. A su vez, aseguran que el juego libre, no estructurado ni mediado por recursos tecnológicos, permite a los niños desarrollar su personalidad y canalizar emociones y experiencias.
“El tiempo libre es necesario, como también los paseos en familia y los planes que impliquen compartir alguna actividad con los padres”, comenta Mazza. También Medina sostiene que los chicos deben tener horas libres graduadas e intercaladas con otras que supongan responsabilidad.
Las actividades extracurriculares pueden ser tanto un espacio de desarrollo personal como generar agobio. “Algunos adultos, ansiosos con que sus hijos desarrollen todo su potencial, los anotan en varias disciplinas, pero esta actitud suele ser contraproducente. Lo ideal es que vayan probando de a una actividad y profundizar cuando encuentran lo que les gusta”, dice Mazza.
En este sentido, especialistas recuerdan que la infancia es la etapa de la vida en la que se aprende a ser uno mismo, a valorarse y a reconocerse y esto no se desarrolla en actividades extra curriculares, sino en la convivencia con uno mismo y con los otros.
Otro desafío de esta época del año consiste en ayudarlos a reorganizarse con los horarios. En sentido, Medina asegura: “Es fundamental ajustar horas de sueño para evitar la dispersión y la apatía en horas de clase”.
La especialista cuenta que en el consultorio cada vez con más frecuencia se encuentra con chicos que a escondidas de sus padres se quedan hasta las cinco de la mañana conectados a internet. Por lo cual asisten a las clases somnolientos y baja el rendimiento escolar.
Por otra parte, los cambios abruptos en la rutina generarían cierto desconcierto. Aconsejan evitarlos y, por el contrario, modificar los horarios de sueño y de comida, si fuese necesario, de manera gradual.
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