Por
Irene Bianchi
Una cola interminable que daba vuelta a la esquina. Luces, cámaras, flashes, nada que envidiarle al West End londinense ni al Times Square neoyorquino. Artistas callejeros, malabaristas, músicos, acróbatas, una algarabía pocas veces vista. Un clima de enorme expectativa, esa excitación tan particular que tienen los estrenos, los inicios, los bautismos, los lanzamientos. Parecía que toda la ciudad se hubiera dado cita a las puertas de un teatro que cumple nada menos que 130 años en 2016. La cuna del teatro rioplatense, el hogar de los Podestá. Un lugar emblemático, con una riquísima historia, por la que han pasado los mejores artistas de todos los tiempos. Un escenario que todo actor desearía pisar. Un espacio habitado por duendes, que siguen espiando entre bambalinas a las nuevas generaciones que lo transitan.
Así fue la apertura de esta nueva gestión del Coliseo Podestá, dirigido ahora por Gastón Marioni, un joven y multifacético “animal de teatro”, que ya dio claras señales de querer imprimirle a su gestión una mirada diferente, abarcativa, ecuménica, en la que confluyan todas las manifestaciones artísticas imaginables: danza, canto lírico, música, teatro, abriendo literalmente las puertas a los artistas locales, sin dejar de darle la bienvenida a las compañías nacionales, para quienes esta sala ha sido siempre preciada cabeza de gira.
La fiesta empezó en la calle y siguió adentro. El personal, impecable, ubicando gentilmente al millar de personas que colmaron su capacidad. Para muchos ésa era tal vez la primera vez que apreciaban la belleza arquitectónica del lugar.
Dos simpáticos “Pepinos el 88” rompieron el hielo. Imágenes de la ciudad y del legendario “Politeama” de fines del siglo XIX; también de los artistas que pisaron esas tablas, y luego un show musical a cargo del pianista Hernán Matorra, y de las cantantes Silvina Garré, Claudia Puyó y Magali Sánchez Alleno.
No podían faltar representantes de lujo de los hijos pródigos de la ciudad de La Plata: Paula Almerares e Iñaqui Urlezaga, deleitaron con su talento.
Finalmente, el flamante Director reseñó el enorme abanico de propuestas que promete esta temporada, con la reinauguración del Museo José Juan Podestá, un ciclo de música de cámara los primeros domingos de cada mes (“Música al mediodía”), un ciclo de teatro independiente (“La ciudad, en escena”), visitas de escolares a la arena del circo criollo, visitas guiadas, entre tantas otras actividades, muchas de ellas gratuitas.
Auspicioso este inicio, con un bellísimo teatro de puertas abiertas, puesto en valor; un espacio cultural al alcance de todos, con precios populares y espectáculos para todas las edades y todos los gustos. A disfrutarlo.
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