Ya pasaron más de 96 horas del asalto a la familia del Intendente de La Plata Julio Garro, en su casa del country Grand Bell, y los investigadores se encuentran plenamente abocados a la captura de los dos delincuentes prófugos.
Con el suboficial Patricio Masana preso y, la sospecha de una oscura trama de complicidades por detrás, una calificada fuente de la pesquisa le dijo ayer a este diario “no descartamos nuevas imputaciones”.
La frase, llamativa, da lugar a dos interpretaciones: o se amplía la acusación contra el detenido y sus eventuales cómplices, si se comprueba su presunta participación en los demás episodios de inseguridad registrados en ese barrio cerrado de la zona Norte platense, o aparecen otras personas que, por acción u omisión, también pueden recibir algún tipo de sanción legal.
“Es una derivación de la causa principal”, lanzó el mismo vocero, sin querer dar otras precisiones para no entorpecer sus próximos pasos en el expediente.
Como se sabe, por el asalto a la familia de Garro hay dos frentes abiertos: el judicial, a cargo de la fiscal Virginia Bravo, y el administrativo, donde interviene la Dirección de Asuntos Internos de la Policía bonaerense.
El hecho ocurrió el miércoles pasado, cerca de las 10.30 de la mañana, cuando dos hombres de unos 35 años entraron en la vivienda del jefe comunal, donde estaban su esposa, sus cuatro hijas, su cuñada, su sobrina y la mucama.
Todas fueron encerradas y maniatadas, con excepción de la nena de 1 año.
Los ladrones tenían por lo menos un arma que se limitaron a exhibir (no encañonaron a las víctimas), usaban guantes y se llevaron dinero, algunas tablets y joyas. Por lo que registró la cámara de una casa cercana, los delincuentes salieron de la de Garro y entraron a la del subteniente Patricio Masana, a pocos metros.
Se presume que éste los sacó del country escondidos bajo frazadas, en su camioneta Mercedes Benz. Cuando volvió, lo detuvieron.
Masana quedó preso y a los otros dos, los buscan por todos lados.
SUSCRIBITE a esta promo especial