Pese al perfil angelical que demuestra tener Kendall Jenner, un episodio de violencia convirtió a la morocha en un verdadero demonio.
La joven, que se encontraba en París por la Semana de la Moda, asistió a un desfile para caminar por las cotizadas pasarelas europeas sin saber que saliendo del evento iba a dar a conocer al mundo su perfil más violento.
Luego de haber vestido las exclusivas prendas Balmain, Kendall se dirigió a la fiesta que ofreció la marca acompañada por su amiga Gigi Hadid, cuando se encontraron con un ejército de paparazzi.
En la escena siguiente los flashes y la histeria pasaron ser protagonistas. La morocha no pudo resistir el asedio periodístico y ante tanto flash apuntó contra un fotógrafo y le propinó un golpe.
Al parecer lo empujó y lo golpeó porque se acercó demasiado a ella y a Gigi. Las fotografías publicadas muestran como las dos top models aparecen señalando y gritándole al paparazzi.
Otro episodio de violencia ocurrió cuando la modelo estaba siendo trasladada en coche desde la feria de Versace hasta su hotel para descansar.
Cuando llegó a su destino, Kendall se bajó y como el conductor que trasladaba a la top se olvidó de poner el freno de mano fue levemente golpeada con la puerta.
La modelo hizo notar su fastidio y también golpeó a un fotógrafo. Esta vez fue con la mano izquierda.
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