Los hinchas de River tienen todo el derecho a armar su fiesta, luciendo victorioso de los dos últimos cruces coperos de la Sudamericana y la Libertadores, pero el fútbol se hace de a dos y faltó el alma, voz y cuerpo en la otra tribuna.
Los avatares de la seguridad y la política restringieron el publico visitante para los encuentros oficiales haciendo que las dos parcialidades solo puedan verse cara a cara en el verano. Ayer volvió a sentirse la ausencia. Así las cosas los hinchas millonarios hicieron lo suyo: inundaron Monumental de globos largos rojos y blancos en el momento en que su equipo piso la cancha.
EL MAS MIMADO
En el podio de ovaciones Marcelo Gallardo fue el más mimado por sus cuatro títulos internacionales desde que asumió, que lo llevaron al pedestal erigido por el hincha. Marcelo Barovero escuchó desde el campo las súplicas melodiosas que bajaban para que se quede más allá de junio.
En la vereda de enfrente, y sin retruque desde el otro lado del estadio, Agustín Orión, Carlos Tevez y el Cata Díaz fueron los focos de los silbidos, como estandartes del rival. El zaguero y también el arquero fueron sostenedores para mantener con vida el empate.
Los recuerdos de la noche del gas pimienta en La Bombonera, triste para Boca pero también para el fútbol, le legó al hincha millonario el “hit” que utilizó durante gran parte de la tarde: “El que no salta abandonó”.
Pero del otro lado no hubo réplica, por las ausencias obligadas que se le puso como solución a la violencia.
Dentro de seis fechas habrá revancha en La Bombonera y al fútbol le seguirá faltando otra pata.
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