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Los riesgos de pasarse de rosca

Recomiendan valorar la calidad del ejercicio por sobre la cantidad de entrenamiento

Por Redacción

Hay quienes toman dos, tres e incluso cuatro clases seguidas. Alertan sobre consecuencias

No es necesario mencionar casos extremos como la “vigorexia” (un trastorno del comportamiento caracterizado por la obsesión de conseguir un cuerpo musculoso) para referirse a la sobreexigencia deportiva que en los últimos años se fue volviendo cada vez más frecuente. Según especialistas, aumentó la cantidad de personas que le dedican incluso hasta cuatro horas diarias al gimnasio.Y alertan sobre sus riesgos.

“Una tendencia cada vez más marcada es la asistencia de los alumnos a múltiples clases de fitness, que no son complementarias entre sí”, afirma el profesor de gimnasia Leandro Galeano, y cuenta: “Antes había una o dos personas ‘más fanáticas’ que pasaban muchas horas haciendo gimnasia o en la sección de musculación, pero ahora notamos que cada vez son más las mujeres que hacen dos o tres clases fuertes seguidas todos los días, y es peligroso”.

El profesor de spinning y entrenamiento funcional Nicolás Italiano coincide: “Observamos alumnos realizar hasta 4 clases seguidas sin un plan de entrenamiento adecuado y el descanso lógico que necesita el cuerpo”. Plantea que el peligro de este exceso se agrava si además no se lleva una alimentación acorde al gasto energético: “Puede traer aparejado desde fatiga, desmayos y hasta lesiones musculares”.

En este sentido, el deportólogo y cardiólogo especializado en entrenamiento deportivo Alejandro Vilchez explica que el sobre entrenamiento trae aparejado dos tipos de riesgos.

El primero está relacionado con las lesiones: “A medida que aumentás la carga de entrenamiento crece proporcionalmente el riesgo de lesiones, sobre todo en miembros inferiores, como desgarros en gemelos, cuádriceps, isquiotibiales o contracturas”, explica Vilchez.

El profesor Galeano comenta que aunque el alumno ‘aguante’ la exigencia que supone hacer varias clases de corrido, el músculo internamente se fatiga y por eso aumentan los riesgos de lesiones. Considera que para la mayoría de los alumnos ni siquiera es recomendable hacer dos clases en continuado.

El médico deportólogo sostiene que es el profesor quien debe decir al alumno cuánto se debe entrenar. Explica que el cuerpo necesita de un estímulo y luego de una recuperación. “El tiempo de recuperación dependerá de la edad, del sexo y del entrenamiento. Los chicos varones se recuperan en menos de 24 horas, pero a partir de los 35 años se necesita más descanso”.

Entre los síntomas del cuerpo sobreexigido figura la pérdida excesiva de peso, el insomnio, las lesiones y el desmejoramiento en el rendimiento.

Vilchez advierte que además de las lesiones existe un riesgo más grave, que es el cardiovascular. El especialista explica que desde el punto de vista del corazón -en general y dentro de ciertos límites- a mayor entrenamiento, mejor funcionamiento cardiaco, siempre y cuanto no exista ninguna anormalidad. “En el caso de que exista un problema cardíaco previo, a mayor esfuerzo, más riesgo”, alerta.

“Observamos alumnos realizar hasta 4 clases seguidas sin un plan de entrenamiento adecuado y el descanso lógico que necesita el cuerpo”

En cuanto al rendimiento cardiovascular explica que para mejorarlo considerablemente se necesitan años. “Cuando se incrementa demasiado el entrenamiento en cuestión de meses empiezan a haber modificaciones en el sistema nervioso autónomo (encargado del control automático del aumento y la disminución de la frecuencia cardíaca en el esfuerzo y en el reposo). Y cuando aparecen anormalidades en este funcionamiento se puede producir una disminución importante en el pulso o en la frecuencia cardíaca, bloqueos o arritmias graves. Incluso hasta una muerte súbita”, advierte Vilchez y señala que eso es lo que les sucede a los deportistas que mueren repentinamente: “Debido al entrenamiento excesivo el sistema automático les empieza a fallar”.

El médico explica que uno de los mayores problemas de las maratones o carreras de aventuras, que en los últimos años aumentaron la convocatoria, se centra en el entrenamiento que suponen esas competencias. “Hay mucha gente que se decide a participar y de un día para el otro se pone a entrenar como un profesional, por eso muchos ni siquiera llegan a la competencia porque se lesionan antes”.

Otro agravante, explica el profesional, reside en que la mayoría de los que participan en esos eventos son mayores de 40 y llevan vidas ajetreadas. “Después de jornadas laborales estresantes van a un entrenamiento súper exigido y eso tampoco es recomendable”, dice.

Para evitar lesiones, riesgos en la salud y lograr buenos resultados, los profesores de gimnasia recomiendan valorar la calidad del ejercicio por sobre la cantidad.

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