Fue mucho más complicado de lo pensado. Y para quedarse con los tres puntos, tuvo que sufrir. Transpirar la camiseta, como se dice habitualmente. San Carlos, que terminó con un jugador de menos por la expulsión de Federico Slezack, ni bien comenzó la parte complementaria, sacó adelante un partido “chivo”, y sin sobrarle nada se impuso por la mínima diferencia a Deportivo Riestra, que llegaba a Berisso con cuatro empates consecutivos.
San Carlos tuvo la tenencia de la pelota en el primer tiempo. Hubo buenos trabajos de Avalo Piedrabuena y de Matías Birge en la mitad de la cancha.
También fue valioso el aporte de Gastón Sessa, que tuvo tres o cuatro intervenciones de primer nivel.
Y en ofensiva, la capacidad de Pablo Miranda y la entrega de Jorge Chiquilito fueron importantes para que el Celeste mostrara su mejor versión ante un adversario que se abroqueló bien en el fondo y que respondió casi siempre a través del contraataque.
En el mejor momento de San Carlos, Jorge Chiquilito aprovechó una “avivada” de Birge para desparramar en el mano a mano a Hernández y decretar la única emoción de la tarde en el Genasio Sálice.
Llegó la tranquilidad para el cuadro de Berisso después de la conquista del delantero.
Se trabajó más ordenado y con mayor acople.
LO AGUANTO
En el complemento, San Carlos no pudo mantener el nivel de juego exhibido en la primera mitad.
De entrada, nomás (a los 6), perdió a Federico Slezack, quien se fue expulsado por doble amonestación.
A partir de allí, el trabajo del dueño de casa quedó condicionado. Ingrao ordenó línea de tres para compensar la defensa, y además, reforzó el mediocampo (con el ingreso de Leo Morales), restándole peso en el ataque.
Riestra empezó a presionar. A ganar espacios y a generar peligro. Pero el local, con inteligencia, supo aguantar el partido y el resultado.
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