La filmografía de Judd Apatow, el cineasta que cambió para siempre la comedia norteamericana con películas como “Virgen a los 40” y “Ligeramente embarazada” y que como productor dio voz a una nueva generación de talentos del humor, desde Seth Rogen hasta Lena Dunham, comienza de modo silencioso, casi oscuro, en los 90.
En esos días, lejos de la pantalla grande, Apatow encabezó dos series sobre la adolescencia, “Freaks and Geeks” y “Undeclared”, que rompían con los estereotipos de las comedias teen para mostrar, de manera velada y con humor, la desesperación de aquella época de la vida.
Las series pasaron mayormente desapercibidas, aunque hoy son rescatadas y consideradas de culto e incluyen a varias estrellas de hoy, descubiertas durante su pubertad por Apatow: James Franco, Seth Rogen, Jason Segel, Rachida Jones y Jay Baruchel son algunos de los nombres que pasaron por aquel set.
Sus esfuerzos televisivos consiguieron que este comediante neoyorkino de 48 años saltara al cine, donde construitía una verdadera factoría de comedias dirigidas o producidas por él. Y recién volvió al primer amor, la tevé, este año, con “Love”, comedia romántica que, como un testimonio de cómo han cambiado los tiempos en la pantalla chica desde su partida, es producida por Netflix.
Y “Love”, “amor” en su traducción del inglés, lleva la marca de la trayectoria de Apatow: han pasado once años desde su película más optimista, “Virgen a los 40”, y desde los días de “Freaks and Geeks”, más de quince. La veta oscura y nihilista siempre presente en el cine de Apatow desapareció por momentos gracias a una comedia desaforada, pero con los 40 la euforia se transformó con los años en marca de desesperación: “Funny People”, “This is 40” y “Trainwreck” tienen protagonistas incómodos, con problemas de adicción y socialización, y sobre todo con una gran desilusión sobre lo que se suponía que tenían que ser.
Los diez episodios de “Love”, disponible en Netflix desde la semana pasada, continúan ese camino hacia la oscuridad. En la superficie se trata de una comedia romántica casi remanida, retrato de un encuentro entre amantes improbables (y de los enredos que se suscitan debido a sus miedos y su aparente falta de compatibilidad; pero, en realidad, el humor es casi inexistente (al menos lo son los momentos de risa en voz alta) y la “comedia” está dada por los momentos de incomodidad que se suscitan, uno tras otro, y que se desprenden de una de las características principales de las critaturas de Apatow: representan al ser humano promedio en el sentido en que no encajan en este “sistema” que exige modelos inalcanzables y promete felicidad como la zanahoria que pende delante de un burro de carga. No encajan, pero siguen intentandolo: su profunda humanidad (que es en rigor lo que convierte a esta serie de Netflix es más que una comedia romántica para millenials, con todos los guiños al geekismo y la frustración de los 30) es que transitan con una máscara de felicidad, una sonrisa a la vez forazada y voluntaria, un mundo que en realidad los tiene profundamente insatisfechos. Todo, con tal de conseguir algo de amor.
Pedro Garay
SUSCRIBITE a esta promo especial