El Gobierno mexicano afirmó ayer que no se dejará chantajear ni caerá en el juego mediático del capo Joaquín “Chapo” Guzmán, cuyo entorno denunció en las últimas semanas violaciones a sus derechos humanos en el penal del Altiplano donde está recluido. “El Estado mexicano no se va a prestar al chantaje ni a litigar en los medios lo que debe ser juzgado únicamente por los tribunales”, declaró el comisionado nacional de Seguridad, Renato Sales, tras defender las medidas adoptadas para fortalecer la vigilancia del jefe narco. Asimismo, señaló que el entorno de Guzmán está trabajando en una “estrategia mediática” para “desviar la atención” y “victimizar” al líder del cártel de Sinaloa, que se fugó dos veces de un penal de máxima seguridad. Según Sales, una muestra de esa “estrategia mediática” son las recientes declaraciones de una supuesta hija del capo, quien dijo al diario británico The Guardian que el gobierno lo traicionó y que el “Chapo” habría ido al menos dos veces a ver a su esposa a EE UU mientras estuvo fugado el año pasado. Guzmán fue recapturado en enero, tras huir del penal del Altiplano en julio de 2015 a través de un túnel de 1,5 km que llegó hasta el baño de su celda. El capo volvió al mismo penal, aunque las autoridades ajustaron las medidas de seguridad, que incluyen limitar las visitas y revisiones cada cuatro horas durante la noche y madrugada.
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