Al menos 53 personas, entre ellas 35 supuestos yihadistas, murieron ayer en la ciudad meridional tunecina de Ben Guerdan, limítrofe con Libia, en un ataque contra un cuartel y comisaría que, para los expertos, supone un cambio sustancial de la estrategia de los fanáticos en Túnez. Los atacantes entraron a través de la frontera con Libia a bordo de vehículos todoterreno y con armas de medio calibre, como lanzagranadas RPG. El impresionante tiroteo ocurrió en un barrio en el que se concentran la mayoría de los edificios de Seguridad.
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