El Gobierno se sacó un peso de encima. El dictamen favorable que logró ayer en un plenario de comisiones de la Cámara de Diputados para su proyecto de acuerdo con los “holdouts” fue una victoria política esforzada, de esas que cuestan mucho pero valen doble, porque le enseñó a Cambiemos el camino a seguir para sumar aliados y mantener aislado al kirchnerismo.
De hecho, tal como anticipó EL DIA, el oficialismo firmó el dictamen de mayoría con el apoyo de sectores de oposición como el Frente Renovador de Sergio Massa y el PJ que se referencia en los gobernadores, con el salteño Juan Manuel Urtubey como cabeza visible. También tuvo el respaldo de otro bloque peronista, el que tiene como jefe político a Adolfo Rodríguez Saá.
Tras la firma del dictamen, que el FR y el PJ refrendaron con disidencias, el proyecto llegará al recinto de la Cámara baja y de acuerdo a lo que manifestaron fuentes de Cambiemos, se espera que la votación resulte favorable. En ese punto, el bloque kirchnerista del FpV no consiguió engrosar su posición, que compartió solamente con diputados de izquierda.
AISLAMIENTO AL FPV
Ese aislamiento político del Frente para la Victoria fue parte de la estrategia diseñada en la Casa Rosada desde el minuto cero de su gestión, pero ayer se plasmó con claridad por primera vez en el Congreso, donde Cambiemos debe hacer pie porque no cuenta con bancadas mayoritarias. Aunque para conseguir el resultado deseado, debió transpirar la camiseta.
A tal punto, que sus principales ministros negociaron y convencieron a Massa y Urtubey de apoyar la derogación de la Ley Cerrojo tras largas conversaciones reservadas. El titular de Interior, Rogelio Frigerio, estuvo el lunes por la noche en la casa de líder del FR en Tigre. Y el fin de semana había hecho lo mismo pero en Salta, donde lo recibió el gobernador norteño.
Fuentes consultadas por este diario deslizaron que además de Frigerio, también tomó contacto con Massa y Urtubey el jefe de Gabinete, Marcos Peña. La mano derecha del presidente Mauricio Macri les habría advertido a los referentes opositores que “el Gobierno no tiene plan B” para enderezar el rumbo de la economía y que por ende necesita cerrar el frente externo.
Peña les habría advertido a los referentes opositores que “el Gobierno no tiene plan B” para enderezar el rumbo de la economía y que por ende necesita cerrar el frente externo
Esa definición de Peña llegó a oídos de los dirigentes opositores en momentos en que estos presionaban para obtener del Gobierno medidas a cambio de su apoyo al proyecto para acordar con los “holdouts”. En el caso de Massa, reclamaba la modificación de la escala de Ganancias. Y Urtubey pivoteaba sobre la devolución del 15% de la Nación a las Provincias.
Al parecer, ambos comprendieron que el Gobierno no está en condiciones de dejar caer el acuerdo firmado en Nueva York, bajo la órbita del juzgado de Thomas Griesa, el magistrado que tomó las demandas de los “fondos buitre” que no entraron a los canjes de deuda externa de 2005 y 2010. Ayer, el kirchnerismo insistió en calificar a Griesa como un “juez de barrio”.
Pero en ningún momento sus diputados, entre ellos el verborrágico Axel Kicillof, explicaron por qué dejaron pasar tanto tiempo para cerrar el litigio en Nueva York. En cambio, el ex ministro denunció que un actual funcionario de Macri se reunió en secreto el año pasado con los “fondos buitre” y les aseguró que pagarían el 100% de sus demandas si llegaban al poder.
LAVAGNA (H) Y BOSSIO
Pero si bien Kicillof tuvo protagonismo en el plenario de comisiones, especialmente tras su cruce con el ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, hubo otros diputados que -tras bambalinas- se movieron como peces en el agua. Uno de ellos es el massista Marco Lavagna y otro el ex kirchnerista y actual miembro del bloque justicialista díscolo, Diego Bossio.
Lavagna y el ex director de la Anses negociaron la letra chica del proyecto de acuerdo con los “holdouts” con el presidente de la comisión de Presupuesto, el economista Luciano Laspina (PRO), quien a su vez consultaba telefónicamente con el Poder Ejecutivo. Así, se hicieron modificaciones a la iniciativa tanto a pedido del FR como del PJ e incluso del radicalismo.
El proyecto será pulido en el propio recinto de Diputados, pero en principio se colocarán topes para el endeudamiento –se estima que el gobierno emitirá bonos por 11.500 millones de dólares para pagar a los “holdouts”-, se someterá todo el proceso a la revisión del Congreso y se limitarán las comisiones para los abogados que representaron al Estado argentino.
Más adelante, seguramente, aparecerá la discusión sobre los “superpoderes” del jefe de Gabinete, utilizados a discreción por el kirchnerismo durante 12 años y cuestionados entonces por el macrismo. Pero ahora, el gobierno respira aliviado, tras haber quedado dominado por un clima de preocupación a raíz del curso de la economía, que acumula malas noticias.
Ese estado de ánimo del equipo presidencial de puso de manifiesto ayer en la Casa Rosada, luego de una reunión de Gabinete, de la que ningún ministro informó en conferencia de prensa. Sólo hubo espacio para una foto de Macri con funcionarias, como María Eugenia Vidal, por el Día de la Mujer. Pero finalmente los nervios del oficialismo se disiparon en Diputados.
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