La inesperada muerte de la arquitecta angloiraquí Zaha Hadid, que tenía 65 años y fue la primera mujer en recibir en 2004 el Pritzker, considerado el premio Nobel en esa profesión, sacudió a la comunidad que integran sus colegas en todo el mundo, a la que solía soprender con sus audaces y curvilíneos diseños.
Hadid, nacida en Bagdad en 1950, fue una de las mujeres más respetadas en los círculos de la arquitectura internacional desde que en 1979 estableció su propio despacho en Londres y comenzó a participar en concursos en todo el mundo.
El refinado Centro Acuático que levantó para los Juegos Olímpicos de Londres 2012 la catapultó a la fama mundial. En los 80 Hadid firmó más de una decena de proyectos ideados para ciudades como Londres, Berlín, Tokio, Los Angeles o Abu Dhabi.
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