No fue el descontrol de las tres noches de los Rolling Stones -aunque también es cierto que el de Coldplay no es el mismo público- pero la Ciudad volvió a mostrarse como una vidriera a media luz en esa supuesta intención de convertirse en el nuevo River de los megarecitales.
Hubo, al menos, un trabajo medianamente serio para erradicar a los “trapitos” y los procedimientos para evitar la venta ambulante y los manteros (con requisa de mercadería incluida) dieron resultado.
Los alrededores del Estadio Unico, por lo tanto, lucieron más ordenados y tranquilos que en anteriores oportunidades.
Falta, sin embargo, ese trabajo “fino” que le permita a la Ciudad ser algo más que el escenario de dos horas de show, entre la ida y vuelta por autopista.
Cien mil personas -en dos noches- movilizadas para asistir a un show, no es un número para desatender y le debería representar a la Ciudad y a su comercio un rendimiento económico muy superior al logrado.
La oferta gastronómica de La Plata es buena -aunque a veces cara- pero encontrar un restaurante con su cocina abierta más allá de 23,30 la mayoría de las veces se dificulta.
A la gente -al visitante- hay que tentarlo con algo más que la música, pero para lograrlo, hay que informarlo.
En esta era de la informática y la digitalización no es tan difícil llegar con absoluta inmediatez a la gente. ¿Venís a La Plata a ver un recital, fútbol, rugby, o lo que sea? Fijate: la Capital de la Provincia de Buenos Aires tiene miles de opciones para vos. ¿Es muy difícil lograrlo? No. Alcanza con prender la luz en Twitter, Instagram o Facebook. Es decir, en el siglo XXI, para que se entienda.
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