PARIS.- Miles de estudiantes y trabajadores protestaron ayer en las calles de Francia, en más de 200 ciudades de todo el país, y se produjeron algunos incidentes violentos, contra una reforma del gobierno que flexibiliza la semana laboral de 35 horas y modifica otras leyes al respecto. Los convocantes aseguraron que 1,2 millones de personas se movilizaron a nivel nacional pese a la jornada lluviosa, mientras que la policía estima que hubo unos 400.000 manifestantes en las calles francesas.
Organizaciones estudiantiles y siete sindicatos se sumaron a la convocatoria en todo el país para rechazar la ley del gobierno socialista del presidente Francois Hollande, que según afirman dañará gravemente los derechos de los trabajadores. El gobierno y las empresas sostienen que las reformas ayudarán a la economía y reducirán el empleo, que es de 10%, facilitando que las empresas contraten -y despidan- trabajadores. Técnicamente, la propuesta mantiene la semana laboral de 35 horas, aunque permite a las empresas organizar horarios alternativos. Entre esas opciones hay una semana laboral de hasta 48 horas y jornadas de 12 horas. En “circunstancias extraordinarias”, los empleados podrían trabajar hasta 60 horas semanales. La ley se debatirá en abril en el Parlamento.
Horas antes, decenas de personas, en su mayoría encapuchadas o enmascaradas, reventaron una marcha pacífica de estudiantes en el este de París, lanzando bombas de pintura a bancos y comercios. Algunos destrozaron cajeros automáticos con bates o se enfrentaron con granadas a la policía. También hubo choque entre pequeños grupos de jóvenes y la policía en Nantes, Rennes y Toulouse. Los incidentes dejaron 30 detenidos en el país Los paros también afectaron a escuelas y hospitales públicos, pero no se sintieron en el aeropuerto Charles de Gaulle de París, aunque el 20% de los vuelos al de Orly fueron cancelados. Los trenes circularon con inconvenientes y la torre Eiffel cerró durante todo el día.
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