La creciente presencia de estorninos en la Ciudad, una especie de ave que genera diversos trastornos a vecinos y comerciantes, así como consecuencias extremadamente negativas desde el punto de vista ambiental, no sólo ha venido preocupando a la población sino que, ahora, se impulsa que sean declaradas “plaga” en el Concejo Deliberante para iniciar acciones que procuren su erradicación.
Tal como se informó, con el propósito de anular esta molesta invasión, la Municipalidad local y especialistas de la Universidad Nacional de La Plata trabajan en conjunto para elaborar un plan de control. Se estimó que sobre el cielo platense vuelan unas 30 mil de estas aves. Como se sabe, el problema principal se refleja en el impacto ambiental que genera la deposición de excrementos, los olores asociados y los ruidos molestos que se verifican en la zona céntrica.
Quienes siguen de cerca el fenómeno reseñan que, desde hace un año, pájaros de la especie “estornino pinto”, nativa de Europa, el oeste de Asia y norte de África -que fue introducida en este país en la década del 80- invaden plazas, parques, avenidas y barrios arbolados ocasionando molestias y daños ambientales.
Hay lugares del casco urbano donde los automovilistas piensan dos veces antes de dejar su vehículo ahí, ante los daños que pueden sufrir por las deposiciones de las aves. El año pasado el problema se concentraba en el barrio de Tribunales. Ahora se plantea en las zonas de diagonal 74 y 10 y en la de 3 y 46. También se conocieron decenas de reclamos de vecinos que viven limpiando patios, cocheras y veredas debido a la suciedad que dejan los estorninos.
En 2015 la Municipalidad puso en práctica una serie de podas -calificadas de mutilatorias por los especialistas- en la que se decoparon casi totalmente ejemplares que servían de dormideros de los estorninos. El resultado fue doblemente negativo: árboles muy valiosos, como los que crecen en torno al palacio de Tribunales, se vieron seriamente afectados y los pájaros migraron hacia otra zona cercana, de modo que el problema se trasladó y quedó irresuelto.
Especialistas que trabajan en las áreas municipales con incumbencia en el tema consideraron ahora que no existen soluciones mágicas ni inmediatas. Señalaron que el estornino es un ave compleja por su biología reproductiva y que se presentan situaciones que acarrean todo tipo de trastornos y situaciones incómodas para quienes residen en las zonas afectadas.
Existen antecedentes acerca de graves riesgos sanitarios corridos en otras ciudades que se vieron invadidas por aves capaces de acarrear distintos problemas. Hace cuatro años la capital de Córdoba sufrió la invasión de cotorras conocidas como “catitas”, transmisoras de diversos parásitos y enfermedades. Estas aves, como los estorninos, afectaron a la biodiversidad urbana y ahuyentaron a otras especies autóctonas. En ese caso, se apeló al recurso de espantar a las aves, utilizándose para ellos redes y la destrucción sistemática de sus nidos, impidiéndoseles así que se “acomodaran” en un lugar. Es de esperar que, en el caso de nuestra ciudad, los especialistas de la Universidad y de la Comuna encuentren fórmulas ingeniosas y eficaces, que además se ajusten conceptualmente a las tendencias dominantes que valorizan la importancia del medio natural y que no sólo garanticen, sino que incrementen una mejor calidad de vida de la población.
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