La Nasa está tratando de “resucitar” a la famosa sonda Kepler, dedicada a la exploración de planetas potencialmente habitables, que quedó en emergencia a una distancia de 120 millones de kilómetros.
La sonda, que hasta el momento lleva detectados casi 5.000 planetas fuera de nuestro Sistema Solar, entró en contacto con su base por última vez el 4 de abril, y los ingenieros descubrieron el problema justo cuando iban a mandar a Kepler hacia el centro de la Vía Láctea. Pero ahora, la inmensa distancia entre la sonda y nuestro planeta hace muy difícil repararla.
“Sacar a la nave del estado de emergencia es una prioridad para nuestro equipo en este momento”, subrayó Charlie Sobeck, jefe de la misión del telescopio espacial.
A pesar de estos esfuerzos, la gran distancia que separa a la nave de la Tierra dificulta las comunicaciones y las hace muy lentas, de forma que incluso a la velocidad de la luz una señal de sonido tardaría 13 minutos en llegar hasta la nave y volver.
Kepler completó su primera misión espacial en 2012 y, desde entonces alertó sobre la existencia de 5.000 planetas fuera del Sistema Solar, de los que la Nasa ya ha podido confirmar a más de mil. En 2014 la nave comenzó una nueva misión llamada “K2”, con la finalidad de identificar estrellas jóvenes y supernovas.
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