Es todo un juego de manos y pies llenos de furia. Uno, pisa pedales y mueve el volante. Los otros, tiran patadas e invitan al conductor a pelear. El incidente dura 42 segundos y es una muestra tan clara como concisa de lo que envuelve la noche en la Ciudad, cada vez que aflora la violencia.
Ayer se conoció el video de una secuencia que se vivió el fin de semana en 8 y 57, en la puerta de un boliche. Esto significa, que el lugar estaba transitado y que había gente esperando para ingresar a ese local.
¿Los tres jóvenes que se pelean habían salido de ese bar? Nadie lo sabe hasta ahora, pero lo concreto es que el cruce se vivió justo en esa esquina, a metros de las fiscalías penales.
el COCHE como arma
Cuando comienza el video que se viralizó ayer en las redes, filmado por alguien que justo estaba en ese lugar el domingo a la madrugada.
Un conductor enciende su Renault Clio azul. La puerta del acompañante también se cierra y el que está al volante gira hacia donde había dos peatones con los que, se presume, había mantenido una discusión.
Los que estaban a pie le lanzan uno una patada y otro una trompada a la ventanilla del conductor. Del otro lado del vidrio, el que maneja acelera y les apunta.
Con la palanca de cambios entre la primera marcha y en la reversa, una y otra vez, el conductor pretendió pisar a los peatones. Fueron en total seis intentos por embestirlos, todos fallidos.
Lejos de colaborar para que la situación se disipe, los que están a pie en algunos tramos incitan al automovilista a continuar la pelea.
Entre las salidas arando y el griterío, seguramente hay insultos y reproches, que quedan tapados también por las frenadas en seco.
Para colmo, el que maneja choca con la culata a la parte trasera de otro auto, uno rojo, que estaba estacionado justo adelante del suyo. No parece a simple vista un impacto con consecuencias mecánicas graves.
Enfrente, la fila de gente que espera entrar al boliche asiste a la situación entre el asombro y el miedo. Es que en un momento, el conductor apuntó hacia donde ellos estaban. Al final, se escapó rápido por calle 8.
Por el caso no hubo nadie que haya hecho la denuncia. Todavía no se sabe cómo, nadie salió lastimado.
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