Darín reveló además que con el director, Sebastián Borensztein, nunca quisieron construir un héroe en oposición a los hombres de los que escapa: “Contamos una historia sobre un tipo que huye de un horror propio. El hecho de que haya dicho ‘no, yo esto no lo hago’, no lo redime, no lo salva, porque lo que hace una persona en su eje es intentar hacer algo más que eso. De hecho teníamos una versión donde él pensaba hacer un boicot al vuelo, pero nos pareció que de esa forma estábamos muy cerca de convertirlo en un héroe y eso era lo que no queríamos. Si lo convertís en un héroe lo justificás y si justificás a uno estás justificando a todo un grupo”, dijo el actor.
Y agregó: “En el fondo es un pobre tipo, en el fondo todos esos son pobres tipos. Lo que puede lograr algo de empatía, con cuidado y con prudencia, es eso. Este hombre demuestra un atisbo de iluminación, pero después lo destruye, ya que lo que no hizo desacatando una orden, lo hace en forma voluntaria. No tiene redención posible, es un criminal”.
Darín explicó también lo que sintió al caminar por la cornisa y poner en escena los terribles “vuelos de la muerte”: “Me sobrevino el pensamiento de en qué estarían pensando estos tipos cuando estaban subidos a esa locura organizada del horror, de qué forma se habrán narcotizado el cerebro, la porción que les quedaba, para hacer eso con seres humanos, eran chicos, yo no lo concibo ni con animales”.
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