BRASILIA.- La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, acusó ayer al vicepresidente Michel Temer de ser “uno de los jefes de la conspiración” que, en su opinión, se gesta para intentar recortar su mandato por medio de un juicio político (impeachment). “Cayeron las máscaras de los golpistas”, declaró Rousseff, quien aludió a un audio divulgado por Temer este lunes “por error”, en el que el vicepresidente parece dar como un hecho la destitución de la mandataria y pide construir un Gobierno de “salvación nacional”. Esa filtración “revela una traición hacia mí y hacia la democracia, de ese jefe conspirador que tampoco tiene compromisos con el pueblo”, señaló la presidenta en una reunión sobre educación en el Palacio presidencial de Planalto.
En el citado audio, Temer afirma que “muchos” lo habían buscado para dar unas “palabras preliminares a la nación brasileña”, pero aseguró que había estado apartado para no dar a entender que “estaría cometiendo algún acto” para “ocupar el lugar de la presidenta” Dilma Rousseff. “Ahora conspiran abiertamente, a la luz del día, sin escrúpulos, para desestabilizar a una presidenta legítimamente electa”, declaró Dilma, quien apuntó que el país vive “tiempos extraños y muy preocupantes, tiempos de golpe, de farsa y de traición”.
Rousseff también dio a entender que esa supuesta trama golpista tiene “dos jefes”, en una aparente referencia al presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, quien en diciembre pasado aceptó iniciar el trámite para un posible juicio con fines de destitución. “Quedó claro que existen dos jefes del golpe que actúan en conjunto y de forma premeditada. Como muchos brasileños, tomé conocimiento y confieso que quedé chocada con la desfachatez de la filtración, que fue deliberada”, afirmó. Según Rousseff, la filtración de ese audio dejó claro que era un discurso de “toma de posesión anticipada” y prueba que “hasta en eso son golpistas, sin ningún respeto por la democracia”, ya que ella está “en el pleno ejercicio” de su función de presidenta. Tras la aprobación que dio la Comisión de diputados el lunes al impeachment contra la mandataria, la siguiente etapa está a cargo de la Cámara de Diputados, que votará el próximo fin de semana (se estima que el domingo). De tener dos tercios a favor (342 votos de 513 bancas), el caso pasaría al Senado.
Rousseff también descalificó el informe aprobado por la comisión parlamentaria que será votado por el pleno de la Cámara de Diputados. “Es tan frágil, tan sin fundamentos”, sentenció. Si una mayoría simple vota a favor del juicio en esta instancia, Dilma quedará suspendida y el vicepresidente Temer será presidente interino. Pero con 54 de los 81 senadores a favor de impugnar a Rousseff, ésta será destituida y Temer cumplirá el resto de su período, que finaliza el 31 de diciembre del 2018.
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