Desde hace ya algunos años, en nuestro país se aplica un método europeo revolucionario, perfeccionado aquí, para el tratamiento de las grandes várices y las molestas “arañitas”. Mientras los procedimientos esclerosantes fibrosan y anulan la vena, la fleboterapia restaurativa (FR), desarrollada y patentada por el doctor Miguel Ángel Gramajo Booth, introduce en la luz del vaso ˗aún del más pequeño˗ una sustancia natural que repara la pared del mismo y permite que la sangre fluya con normalidad. Las venas enfermas se refuerzan, tonifican y continúan activas.
“Este método es indoloro, súperveloz y de alta eficacia estética, por lo que cuenta con el aval de miles de pacientes. En una sola sesión se tratan zonas extensas de las piernas y la recuperación de las venas se puede apreciar entre cada aplicación, al disminuir su volumen a simple vista y por la desaparición de síntomas como dolor, pesadez, edemas, calambres, etc. También se puede constatar ese progreso por medio de la ecografía doppler o la ecotomografía”, dice el médico.
“Al no extirpar las venas, los resultados son duraderos y el paciente puede reincorporarse de inmediato a sus actividades habituales. Además, se puede realizar en cualquier época del año ya que el verano y el sol no afectan al tratamiento en lo más mínimo”, agrega.
TRATAMIENTOS PERSONALIZADOS
Existen dos grandes categorías de afecciones venosas:
- Pequeñas várices y derrames o arañitas: son las afecciones más comunes y pueden resultar muy incómodas para algunas personas desde el aspecto estético. En estos casos, se aplica la técnica de electroperfusión oscilante, a través del equipo Phlebomaster X100, que permite de manera súperveloz e indolora barrer con todas las imperfecciones. Los resultados son netamente superiores a los obtenidos con tratamientos con jeringas y aún más que con tratamientos láser.
“Ejercitar los músculos de la pierna y usar medias de compresión es aconsejable, pero ante cualquier síntoma hay que consultar de inmediato con un especialista para evitar que la afección avance”
- Várices más desarrolladas: se trata de una patología más severa con compromiso funcional. Las várices grandes y sus trastornos asociados, como las úlceras, flebitis, eczemas, pigmentaciones, entre otras, están originadas en la incompetencia valvular de grandes troncos.
“Muchos especialistas realizan una extirpación de esos vasos a través de una cirugía mayor con internación y un postoperatorio bastante molesto. Por si fuera poco, la eliminación de esas importantes venas conlleva a la reaparición futura de nuevas várices. La fleboterapia restaurativa, en cambio, repara las venas enfermas o dilatadas por medio de la introducción indolora de un preparado natural que refuerza y tonifica la pared de la vena llevándola a la normalidad y permitiendo que continúe funcionando correctamente”, explica Gramajo Booth.
“Existen casos muy extremos en los que es necesario un procedimiento mínimamente invasivo con deambulación inmediata ˗la valvuloplastía externa, una microcirugía que repara la válvula ostial de la vena safena- a fin de resolver la insuficiencia valvular que causa las várices, pero siempre conservando todas las venas”, detalla.
PREVENCION
Las várices afectan tanto a hombres como mujeres. Según el especialista: “las estadísticas arrojan una frecuencia de 55% para la mujer y 45% para el hombre. Los problemas varicosos dependen más del factor genético o hereditario, si bien las mujeres realizan consultas con más frecuencia por tratarse de una afección incómoda desde lo estético”. Por otro lado, las actividades laborales que obligan a estar mucho tiempo de pie, así como el sedentarismo y la obesidad suben el riesgo de padecerlas.
El experto recomienda el tratamiento precoz, ya que se trata de una patología que es progresiva. “Ejercitar los músculos de la pierna y usar medias de compresión es aconsejable, pero ante cualquier síntoma hay que consultar de inmediato con un especialista para evitar que la afección avance”, finaliza Gramajo Booth.
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