El Vaticano definió ayer como un “viaje humanitario” a la visita que mañana sábado el papa Francisco hará a la isla griega de Lesbos, lugar elegido como símbolo para expresar su cercanía a todos los refugiados. El viaje también tendrá un carácter ecuménico, ya que fue organizado junto con los líderes de la Iglesia ortodoxa y por eso también acudirá a Lesbos el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé.
El portavoz de la oficina de prensa de la Santa Sede, Federico Lombardi, explicó el carácter extraordinario de esta visita, ya que el único objetivo tanto de Francisco como de Bartolomé es poner el acento sobre la situación de los refugiados. Consultado sobre si la visita se realiza después del comienzo de las deportaciones a Turquía tras el acuerdo con la Unión Europea, Lombardi aseguró que el viaje papal no responde “a ninguna toma de posición” al respecto. Pero invitó a escuchar con atención los dos discursos que Francisco pronunciará en esa isla del Egeo, que por su cercanía a Turquía es meta para estas personas, en su mayoría sirios, que huyen de las guerras.
Lombardi explicó que el momento más significativo y que da sentido al viaje será cuando Francisco, junto con Bartolomé y el arzobispo de Atenas y toda Grecia, Jerónimo, saluden uno a uno primero a 150 niños, muchos de ellos huérfanos o no acompañados, y a otros 250 inmigrantes en el patio del centro de detención de Moria. Este centro alberga actualmente a unos 2.500 refugiados y las condiciones en las que se encuentran han sido denunciadas por organizaciones humanitarias. Está previsto que el Papa pronuncie un extenso discurso en el puerto, antes de regresar a la Santa Sede.
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