BRASILIA.- El secretario general de la OEA, Luis Almagro, visitó ayer a la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y afirmó que el proceso que puede acabar con su destitución es de carácter “político”, carece de “certezas” jurídicas y siembra “dudas” en el organismo. Almagro fue recibido por Dilma en el Palacio presidencial de Planalto, al mismo tiempo que, en la vecina sede del Parlamento, el plenario de la Cámara de Diputados celebraba la primera de tres sesiones en las que definirá si el proceso llega a la instancia definitiva del Senado.
“Expresamos nuestras dudas y preocupación”, porque “hemos tenido siempre a Brasil como un país que es un ejemplo de legalidad” en el continente, declaró Almagro a periodistas después de una reunión con Dilma que duró cerca de una hora y media.
El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) explicó que las “dudas” del organismo pasan por los planos “éticos, políticos y jurídicos”. Indicó que “llama mucho la atención que la Presidenta es una persona sobre quien no recae ninguna acusación penal, pero entre quienes la van a juzgar hay personas acusadas y hasta imputadas”. Aunque no lo aclaró, pareció aludir a parlamentarios sospechosos de actos de corrupción e incluso al presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, procesado por los escándalos de Petrobras. En lo político, sostuvo que “las mayorías circunstanciales en los parlamentos no resuelven los problemas y las crisis” de los países, En ese marco, también subrayó que “no existe una acusación de carácter penal contra la presidenta, sino que se la acusa de mala gestión de las cuentas públicas”.
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