El bajo nivel de endeudamiento es uno de los aspectos positivos heredados por la administración de Mauricio Macri, según un informe de la consultora Management & Fit.
De acuerdo a información pública el Estado Nacional cerró el 2015 con una deuda de 222.703 millones de dólares equivalentes a casi 55% del PBI.
Si bien este ratio se incrementó 11,7 puntos porcentuales en el último año (alcanzando un nivel casi comparable al registrado en 2005), ello se debió principalmente a la devaluación, que incrementó el peso de la deuda nominada en moneda extranjera. Más relevante aún en cuestiones de solvencia, la deuda pública en manos del sector privado equivale a 12% del PBI.
Según la consultora, este bajo nivel de apalancamiento, sumado al buen rendimiento de los bonos argentinos (en comparación con otros emergentes), incrementa el atractivo de los activos locales en un mundo de rendimientos cercanos a cero.
El Gobierno intentará aprovechar esta situación para cubrir las necesidades de financiamiento derivadas de su estrategia fiscal.
Suponiendo que se cumple con el objetivo de este año y que el acuerdo con los holdouts se hace por la cifra estimada inicialmente (aunque la ley prevé la posibilidad de ampliar el endeudamiento autorizado), el Ministerio de Hacienda debería conseguir el equivalente a 63.000 millones de dólares.
Ese monto, que representa un 15,6% del PBI, permitiría cubrir el déficit primario, el pago de intereses de la deuda pública, los vencimientos de deuda (excluyendo adelantos transitorios del Banco Central y el pago a los holdouts.
Se golpearán todas las puertas para juntar fondos. Prácticamente la mitad de las necesidades financieras podrían ser cubiertas apelando a desembolsos netos de organismos internacionales (BM, BID) y al roll-over de deuda en manos del propio sector público (BCRA, Anses, Banco Nación y otros)
SUSCRIBITE a esta promo especial