Consciente de que aquello que uno muestra en las redes hoy lo define en cierta medida ante los demás, la keniana Sevelyn Gat, quien nunca se fue de vacaciones ni tenía nada de qué presumir, utilizó el Photoshop para realizar una travesía imaginaria por Asia. Lo inverosímil de las fotos desató tanta ternura que su historia no sólo se mundialmente conocida sino que despertó además la solidaridad de un empresario que le pagó unas vacaciones de verdad.
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