La trágica muerte de cinco jóvenes que participaron de una fiesta electrónica en Costa Salguero encendió las alarmas en el PRO, no sólo porque el gobierno porteño debe controlar ese tipo de convocatorias, sino porque el dueño del complejo es un empresario cuya esposa es nada menos que la presidenta de la Legislatura de la ciudad, la macrista Carmen Polledo. Por eso, Cambiemos utilizó pabellones de ese complejo como búnker electoral el año pasado.Tras la muerte de los jóvenes, vuelve la instalarse el debate sobre el consumo de estupefacientes. Días atrás el rector de la Universidad Católica, monseñor Víctor Fernández, habló de la “narcocultura” y reveló que algunos boliches contratan médicos porque son cada vez más los adolescentes que se descomponen en sus instalaciones.
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