Además de pasar durante treinta años las medianoches con la audiencia radial, Dolina es escritor: su carrera comenzó oficialmente en 1988 con la publicación de “Crónicas del Angel Gris”, aunque, claro, un escritor, explica el propio Dolina, escribe contra sus propios deseos, por lo cual todo escritor escribe mucho antes de ser publicado.
En este sentido, Dolina separa tajantemente sus dos profesiones: “La radio es mucho más sencilla, en cambio para escribir una página tengo que cinchar durante días, es algo muy calculado y realizado después de uno y mil ensayos. La radio es mas alegre, fluyente, pero también me parece a mi de menor mérito”, jerarquiza su legado.
¿Por qué, entonces, escribir? “La inquietud de la escritura es algo misterioso, porque no se puede decir que uno sea feliz mientras escribe. Uno en realidad está perturbado por un montón de problemas artísticos que parecen insolubles, cualquier libro parece imposible cuando uno lo empieza a escribir. Entonces esas primeras páginas, que no se sabe bien hacia donde van, son un tormento, una tortura, son un decirse continuamente a uno ‘nunca lo lograrás’. Así que yo no sé por qué razón uno quiere escribir. Barthes decía que el escribia para que lo quisieran: a lo mejor ahí está la cosa”, explica su motivación el escritor torturado.
Pero, reconoce, tampoco ha sido de gran ayuda para ser amado: “Me ha ayudado más con la conquista la notoriedad radial: simplemente porque abre puertas. Después, si uno no le gusta a la tipa, por muchas novelas que escriba no va a conseguir nada. Hay una realidad última del deseo que si uno no la cumple, no la va a lograr mostrando el carnet del sindicato de escritores”, se ríe.
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