Al estar caracterizados como espacios diáfanos, prácticos y sencillos, unidos a los altos techos, amplios ventanales y el estilo claramente industrial, hacen que las viviendas tipo loft se hayan convertido en un estilo de hogar deseable y atractivo para todo amante de la creatividad, el estilo propio y la necesidad de plasmar su propia personalidad al ambiente en que desarrollan su vida cotidiana.
El loft debe dividir amplios espacios abiertos de manera inteligente mientras aportamos confortabilidad ayudados del uso de mobiliario de apariencia cálida, natural y hogareña.
Si se opta por dos plantas, en el primer nivel se encuentra un salón múltiple con diversas áreas bien diferenciadas. Zona de estar, cocina, amplio comedor y espacio de lectura y relax comparten un mismo nivel encontrándose en perfecta consonancia y dando lugar a un ambiente completamente homogéneo y lineal en lo que a sensaciones y confort se refiere.
El uso del blanco en paredes, techos y suelo hace que la vivienda goce de una sensación y aspecto limpio y acogedor en un espacio en el que la toma de una mala decisión en lo que a color se refiere podría dar lugar a un ambiente de apariencia sucia y poco confortable.
Optar por colores neutros en su amplia variedad cromática para conformar la decoración de un loft de dos plantas ha resultado de lo más acertado.
Blancos, grises, marrones, negros dar cabida a estas variedades cromáticas da lugar a ambientes serenos, tranquilos, confortables y acogedores que aportan el toque hogareño y acogedor a la vivienda en contra de lo que su elevada altura, aire industrial y marcadas líneas rectas pudieran parecer en un primer momento.
Amplias alfombras, multitud de almohadones en diversas formas y texturas, contribuyen a darle el toque distintivo al ambiente.
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