El papa Francisco advirtió que en Grecia se vive la peor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial y admitió que “era para llorar” la experiencia que vivió en la isla griega de Lesbos, en donde se reunió con refugiados sirios y de otras nacionalidades.
“Después de lo que he visto, de lo que habéis visto, en aquel campo de refugiados, era para llorar”, dijo el Pontífice a los medios de comunicación que viajaron con él en el avión que le devolvió a Roma de regreso de Lesbos, informó el diario italiano “La Stampa”.
El Papa, que ya durante el viaje de ida en la mañana reconoció que emprendía un viaje “triste”, contó que se ha traído dibujos hechos por niños del campamento de refugiados de Moria.
Por otra parte, Francisco aseguró que en su reciente exhortación apostólica “Amoris laetitia” se dispone de nuevas posibilidades concretas de acceso a los sacramentos para los católicos divorciados y vueltos a casar, lo que confirmó el Pontífice en pleno vuelo.
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