Mail: afcastab@gmail.com
Entre zozobras varias el país transita un otoño donde no sólo las hojas empiezan a desplomarse. En las calles porteñas las tormentas le sumaron chaparrones al empedrado y trajeron los truenos de los tacheros y los rayos de la ex presidenta. Los choferes de estos pagos también arremetieron contra una aplicación de autos fantasmas que ofrece viajes a menor costo. Y las calles de la Ciudad, tan abastecidas de piquetes peatonales, esta vez recibió una fila de taxistas rabiosos que se acuartelaron contra un adversario huidizo y avasallante.
Está visto que las aplicaciones han convertido al mundo virtual en parte sustancial de la actualidad. Llegaron para quedarse ¿Y si las agencias de turismo hacen piquetes porque la mitad de las operaciones ya se comercializan desde la PC? Los marcos regulatorios prefieren hacer mutis ante una oferta virtual que afecta todo los rincones.
El mundo real está en suspenso a la espera de alguna decisión terrenal que ponga las cosas en su lugar. Novios, comida, autos, todo se puede obtener desde unas aplicaciones que proponen ayudas y, a veces, emboscadas. Pero cada uno elige dónde y cómo arriesgar el pellejo. La idea es ahorrar donde sea y como se pueda.
Hoy los descuentos han pasado a ser la batería deseable de un pueblo que mira los precios con un arrobo que antes se le reservaba a la vecina.
Las comadrejas tendrán la difícil misión de reemplazar a los leones en la cartelera de atracciones. Eso sí, habrá que llevar los chicos a los empujones y habrá que enseñarle algunos trucos a la liebre para que la gente no extrañe los tigres
El Zoológico local, por ejemplo, está revisando el convenio de inquilinato para refrescar su elenco. Y no lo hace para halagar a los proteccionistas, sino para poder abaratar el precio de las viandas.
Como no se pudo convertir a los grandes felinos en veganos, el chef del zoo resolvió dejar a un lado la clientela más hambrienta, ofrecer recetas con menos carne y más alfalfa y darle la bienvenida los menos glotones.
Los tesoreros municipales , proteccionistas a su manera, se la pasan advierten de que en el gran Zoo del Palacio sale más de lo que entra y que no queda otra que llevar este modelo selectivo a todas las jaulas para redondear una gestión con menos gasto y mas expulsiones.
Desde ahora las comadrejas tendrán la difícil misión de reemplazar a los leones en la cartelera de atracciones. Y funcionará una pasarela de bichos autóctonos, todos criollos, por supuesto, para halagar a un público que podrá contemplar a bajo precio ponedoras, canarios, carpinchos y otras familias. Eso sí, habrá que llevar los chicos a los empujones y habrá que enseñarle algunos trucos a la liebre para que la gente no extrañe los tigres.
Todo ocurrió en una semana con mucha marcha y muchos refucilos. Mientras los tacheros arremetían contra los traslados ilegales, una concejala de estos pagos daba feriado universitario para que los facultativos viajen por lecciones paseo a Buenos Aires
La medida despertó distintas reacciones. Los animales de planta permanente se van preparando para ver si pueden atajar algunos despidos. Ya notan que a la hora de la comida el carrito cada vez llega con menos carga. Como las galletitas domingueras han desaparecido, los más zorros ocultan los ahorros y empiezan a barajar movidas de protesta y readaptación. Al carecer de sindicato y capacidad movilizadora, la animalada en capilla optó por diferentes formas de resistencia. Los más ladinos prometen volver, aunque algunos empezaron a gestionar su supervivencia. El jabalí prometió comer menos, pero la jirafa anda con la cabeza gacha, para que se vayan acostumbrando a bajar la mirada. Los pingüinos se ofrecen gustosos para el recambio. Los loros prometen contar todo. Y entre los lechuzones hay arrepentidos y mentirosos. Pero el elefante no negocia y en la jaula de los gorilas el regreso de Cristina produjo algún rebrote extra.
No sólo a los animales no les alcanza para la comida. La inflación ha recuperado su mejor ímpetu. El dinero está, lo que cambia es de bolsillo, decía Gertrude Stein.
La gente ha guardado el DNI tras las elecciones y empieza a mirar los monederos. El gobierno parece haber tomado nota de que la época del diagnóstico debería darle lugar al ciclo de los tratamientos. Entre paciencia y reproches, muchos, al mirar las tarifas y hacer cuentas, sienten que unos nos meten las manos en el bolsillo en nombre de la revolución y otros en nombre del cambio. Y la gente les pide que dejen de querer asistirnos y mejorarnos, que solitos, mal o bien, nos vamos defendiendo.
Todo ocurrió en una semana con mucha marcha y muchos refucilos. Mientras los tacheros arremetían contra los viajes ilegales, una concejala de estos pagos daba feriado universitario para promover lecciones paseo a Buenos Aires. El pronóstico avisa de más nubarrones. El Niño las hizo grande por estos lados. La semana se cerró con algunas novedades para una platea muy zamarreada: llegó Uber, volvió Cristina y la lluvia no afloja. Demasiadas tormentas para un país con pocos paraguas.
(*) Periodista y crítico de cine
SUSCRIBITE a esta promo especial