“No sé exactamente dónde se instaló la primera, pero he visto que en algunas ciudades ya funcionan las llamadas heladeras solidarias. Se colocan en lugares accesibles y se llenan con comida que sobra en domicilios particulares, instituciones o restaurantes para que la tomen las personas que la necesitan.
“Creo que iniciativas de este tipo se pueden replicar e imitar en todas las ciudades del país. Por supuesto, habrá que asesorarse sobre la mejor manera de instrumentarlo, sin correr riesgos bromatológicos ni de otro tipo. Pero parece una iniciativa novedosa y ciertamente necesaria.
“Seguramente algo similar se podría hacer con percheros solidarios instalados en entidades bien público para que la gente done ropa y abrigos, sobre todo en el invierno”.
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