Ayer por la madrugada, una jubilada de 87 años fue sorprendida en su casa de Plaza Sarmiento por tres delincuentes que la amenazaron y le robaron todo lo que tenía. Llamativamente, a un hijo suyo le habían robado el auto luego de haberlo dejado estacionado en la calle. La Policía investiga si ambos episodios tuvieron vinculación y si fueron cometidos por los mismos asaltantes.
Todo sucedió en diagonal 110 entre la plaza y 67, cuando eran alrededor de las 2 de la madrugada. Los intrusos habrían saltado el paredón frontal para así acceder al patio y luego meterse en la vivienda.
Cuando irrumpieron, se encontraron con la jubilada que descansaba sola en su dormitorio. La despertaron y la increparon para que dijera en dónde tenía dinero y objetos de valor.
Según surgió de la familia de la afectada, el robo se habría consumado en cuestión de pocos minutos. Aparentemente, los ladrones conocían que ahí podrían encontrar los ahorros de la mujer, identificada como Irma Bezzi.
NO LE PEGARON
Si bien todo se trató de una situación repleta de tensión y amenazas, la nieta de la jubilada destacó que al menos “no le pegaron”, y hasta que, cuando la sujetaban muy fuerte de las manos, terminaron por soltarla cuando ella expresaba dolor por el maltrato. “No le hicieron nada”, resumió.
La víctima vio absorta cómo los intrusos le iban desvalijando la casa, revisando qué elementos valiosos había. La nieta le contó a este medio que los delincuentes se llevaron un televisor, joyas y otros objetos que encontraron a mano.
Además, le sustrajeron unos 10 mil pesos de sus ahorros. Al parecer era eso lo que a los intrusos más les interesaba.
Lo que sorprendió a todos fue que el asalto sucedió con muy poca diferencia horaria respecto de otro robo, que padeció el hijo de la jubilada.
Se trató del hurto de su camioneta, de la que no trascendió el modelo y la marca, que el hombre había dejado estacionada en la zona de 27 y 60, mientras estaba cenando afuera. “Fue casi al mismo tiempo”, señaló la hija y nieta de los dos afectados.
la investigacion
La jubilada, por su parte, pasó el resto del domingo prestando declaración ante la policía y, cuando pudo, descansando después del estrés que le significó el asalto.
A partir de las primeras averiguaciones, algunos detectives deslizaron que los asaltantes podrían haber hecho alguna clase de “estudio” previo de la situación.
Su teoría está sustentada en que “eligieron puntualmente esa casa”. Y además trazaron puntos de contacto con otro caso distinto pero reciente. Fue el de un músico que vive en la zona de Plaza Matheu, que denunció que le robaron el auto y que al mismo tiempo le entraron ladrones a su casa, que fue saqueada. Lo más llamativo de todo fue que en el vehículo no había ninguna documentación que indicara cuál es su domicilio. Por eso, los investigadores sospechan que actuó un entregador.
En la camioneta del hijo de la jubilada no había tampoco nada que los condujera a la casa de diagonal 110. Las suspicacias policiales están orientadas en el mismo rumbo.
SUSCRIBITE a esta promo especial